Juego de Tronaos: Marcelo

Cuando Marcelo detectó un movimiento a su derecha, por el rabillo del ojo, levantó la mirada para ver bien quién se dirigía hacia él. No podía creérselo, era “Señor Puto Loco”, ¿qué cojones estaba haciendo allí el Señor Puto Loco?, ¿por qué caminaba hacia él con esa sonrisa de felicidad en los labios?.

-Hola Mario, ¿te acuerdas de mí?. – Marcelo aún estaba en shock.

-Sí sí…hicimos una entrevista hace no mucho. – Logró decir.

-El mundo es un pañuelo, Mario.

-Es Marcelo.

-Como quieras…el caso es que tenemos que hablar un momento. ¿Me acompañas a aquel despacho, Mariano?…digo, Marcelo. – Por un momento a Marcelo le pareció que el errar con su nombre lo hacía aposta. Parecía disfrutar con aquéllo.

-Sí claro. Vamos.

-Suerte – Dijeron Daniel y Tomás.

-Ah tú…tú también, acompáñame – Le dijo Ricardo a Daniel.

La primera idea de Ricardo Señor Puto Loco era despedir primero a “Marloquefuese” y luego ya, por separado, despedir al otro de las gafas. Pero de pronto le entró una pereza terrible, y tenía ganas de irse a tomar un café con porras. Así que pensó que ahorraría bastante si despedía a los dos al mismo tiempo, daba igual si aquéllo vulneraba derechos de intimidad o del trabajador, eran dos putos loser, ¿qué más le iba a dar después de entregarles el finiquito?.

-¿Yo? – Preguntó Daniel.

-Sí, tú – Contestó con algo de desprecio Ricardo.

-¿Yo también? – Añadió con descaro Tomás. Señor puto loco pareció quedar descolocado. ¿Quién era aquel?, Mendoza sólo le había indicado esos dos, no a éste, ¿qué debía contestarle?

-De momento tú no.- Dijo enigmáticamente Richi.- Venga, vamos- Apremió a los otros dos jóvenes.

Entraron por última vez en la sala Minerva, Señor Puto Loco se sentó a un lado, y enfrente Marcelo y Dani. Se fijaron en que aquel orondo señor llevaba dos sobres cerrados, los cuales tenían manchas de sudor impregnado debido al manoseo que les estaba dando.

-Bueno, tengo esto para vosotros – Dijo por fin Ricardo.

Y les entregó los sobres con marcas mantecosas de pulgares por todos los lados. Marcelo miró a Dani. Ambos temían lo que era, ambos sabían que en aquel momento estaban cargando el cañón de los juegos del hambre y que pronto sonaría un nuevo cañonazo y sus imágenes aparecerían en el cielo. Marcelo no pudo evitar reír al acordarse de aquella coña que tenían entre ellos.
Tanto Dani como Marcelo abrieron los sobres al mismo tiempo. Ambos se quedaron perplejos. Marcelo comenzó a leer: “Daniel Roca Fraile, en el día….”. Daniel también había comenzado a leer “Marcelo Bueno Valencia, en el día de hoy…”. Aquel puto inútil ni había comprobado los sobres, los había entregado al revés. Los dos le miraron, parecía muy contento disfrutando aquel instante.

-Perdona, creo que te has confundido, Roberto – Dijo aposta Marcelo y le devolvió su sobre.

-Sí, desde luego – Y Daniel hizo lo mismo.

-No..no me llamo Roberto, sino Ricardo – No pilló la ironía de Marcelo.- ¿Qué os pasa?…¿ahora os arrepentís de algo o qué?, jah…¿pensáis pedir perdón o clemencia por vuestros errores?, da miedo ir al paro con este panorama laboral, ¿eh?- Ricardo casi parecía un matón de barrio vacilando, poniendo énfasis tipo “bronx” con cada pregunta.

-No, para nada….mira las cartas, por favor…está claro que ni las has mirado.- Dijo Marcelo, y de pronto la cara de Señor Puto Loco cambió por completo. Se quedó pálido, y recogió a toda prisa los sobres. Comenzó a mirar las cartas y no parecía entenderlo. Les volvió a mirar con cara de perro pachón, sin entender nada.

-Te has equivocado con los sobres, lumbreras – Dijo Dani.

-Me has dado a mí el de Dani – Dijo Marcelo, y pensó: “ni ésto lo van a hacer bien, joder”.

-Ah…disculpad – Esta vez sí dio bien los sobres.

-¿Dónde están los agentes de la ley de protección de datos cuando se les necesita? – Murmuró Dani, la broma logró arrancar una sonrisa a Marcelo.

Cada uno se tomó unos minutos para leer el contenido del sobre. Dos páginas, una carta de despido, donde decía lo de siempre, que si bajo rendimiento y problemas de productividad, a la par del gran coste económico del proyecto, un poco justificando por escrito el despido. La otra página era el cálculo del finiquito: días pendientes de vacaciones, parte proporcional de la paga extra y la parte proporcional del mes en el que estaban. Marcelo lo volvió a leer nuevamente, aunque le parecía que todo estaba correcto, tenía una regla para estos casos: siempre, absolutamente siempre, firmaba “no conforme”.

Aquéllo no quería decir que no fuese a aceptar todo, simplemente que lo iba a revisar mejor en casa. Es una buena práctica por parte de los empleados siempre que las empresas les entreguen cualquier documento firmar de esta manera, ya que si no lo indicas no podrás volver a reclamar nada. Además, firmar no conforme no es negativo en el aspecto de que no puedas cobrarlo. Tú puedes firmar no conforme y luego ir y aceptar tu despido y tu finiquito. Pero si no pones “no conforme” y aceptas lo que firmas, luego no hay marcha atrás. La recomendación es siempre firmar “no conforme”. Dani hizo lo mismo.

-¿Por qué coño ponéis no conforme?….¿tenéis alguna queja?.- Ricardo se puso rojo.

-Ya, bueno, estamos en nuestro derecho – Indicó Marcelo.

-¿Queréis acabar mal?

-¿A qué viene esa amenaza ahora? – Preguntó Dani mientras guardaba todo en el sobre nuevamente.

-Yo en vuestro lugar no me pondría a la gresca…ya que…

-A ver – Interrumpió Marcelo – soy libre de firmar como quiera, y lo hago para revisar en mi casa más tranquilo si todo está bien y no me estáis finiquitando de menos, que no sería la primera vez…claro que de algún sitio hay que pagaros vuestras Visas y los incentivos – Soltó Marcelo.

-Pero….- Ricardo no sabía qué contestar.

-No se preocupe, seguro que las de RRHH lo han hecho todo bien y no tienen que vernos más – Capoteó Dani mientras se levantaba. Marcelo le imitó un segundo más tarde.

Ambos salieron de la sala Minerva hacia su escritorio. A los pocos segundos Señor Puto Loco fue al despacho de Mendoza.

-¿Todo bien chicos? – Preguntó Tomás cuando llegaron a su sitio.

-Dos cañonazos…nos largan, tío – Dijo Dani.

-¿No jodas? – Realmente Tomás no se lo esperaba.

-Lo siento – Dijo Laura.

-Y ahora, ¿quién me va a explicar a mí el funcional? – Llegó a decir en voz muy muy bajita Damián.

Tomás se levantó para darles un abrazo y la mano. Laura fue después. Poco a poco todos fueron a despedirse mientras Dani y Marcelo recogían todo y guardaban los últimos cambios en el repositorio de versiones SVN.
De pronto, desde el despacho de Mendoza comenzaron a sonar carcajadas. Toda la sala miró. Mendoza y Ricardo sonreían, felices. Tomaban un café y miraban a la oficina. Ya no iban a tener ningún rescoldo a la hora de aplicar sus caprichos, de saltarse los derechos laborales y hacer lo que quisieran con el proyecto y su gente. Estaban de celebración. Una empresa sin sindicatos y sin nadie que protestase o conociese sus derechos laborales. Era el sueño más erótico de Mendoza o cualquier gran empresario.

-Lo siento mucho, chicos – Lorena apareció en escena.

-Tranquila Lore, más lo siento yo…ahora te tocará revisar mejor las cosas – Dijo Marcelo.

-Bueno, sí…lo hago siempre – Mintió Lorena – Ojalá encontréis algo pronto, está tan mal la cosa….no me lo quiero ni imaginar, y yo con dos niños si me pasase a mí también…sería horrible – Ya estaba Lorena con sus lloros y lamentos, aún no se había dado cuenta que sin Fer allí aquellas lágrimas y súplicas no le interesaban absolutamente a nadie.

-Gracias, ya nos veremos.

Marcelo se despidió de Daniel; se iba ya, no quería estar allí ni un minuto más. Dani saludó en alto a todos y abandonó sonriente las oficinas ante la indiferencia de todos y la alegría de Mendoza y Señor Puto Loco.

Marcelo tenía todo recogido, y estaba cerrando las aplicaciones para apagar el PC. “Apagando” le decía su monitor.

Apagando todo. Una nueva fase de su vida terminaba allí, ahora a seguir adelante, buscar otro trabajo y esperar no tener mala suerte. Sabía lo que venía ahora: actualizar su perfil, venderse lo mejor posible en páginas de cárnicas y hacer entrevistas. Pero lo peor era la sensación de aceptar un nuevo trabajo. No era miedo por trabajar, por tener un nuevo reto. El miedo siempre era el mismo: no entrar en un proyecto peste como el que acababa de terminar ahora mismo. Siempre que se acepta un puesto de trabajo, sea desde el paro o al cambiar de empresa, surgen las mismas preguntas: ¿harán su horario o sólo habrá engañados currando horas gratis?,¿tendrán un jefe masoca y despiadado o serán personas normales?, ¿tendrá trileros sodomitas?¿respetarán mis derechos laborales o intentarán colármela siempre?.

Tocaba cerrar. Tocaba dejar atrás una mala experiencia laboral, y no por el desarrollo técnico en sí, sino por la empresa, sus jefes y su gran líder Mendoza. Aquel sitio no era un buen sitio para estar: pelotas, jefes ineptos, sibaritas, proyecto mal dimensionado, problemas económicos, de logística e infraestructura. Era un desastre.

Cuando se levantó miró la sala: José, Lorena, Víctor y todos esos jefecillos…todos mirando documentos y Excel que no tenían nada, sólo colorines y gráficas de tiempo, que realmente no aportaban mucho. Damián andaba cerca de José, dándole el coñazo. Y a su lado Tomás y Laura enfrascados en el código.

Pensó en cómo había cambiado todo….hacía unos meses Fer lideraba el proyecto, ahora estaba en la calle. Lorena y José eran sus segundos al mando. Ahora uno ocupaba el lugar de Fer y la otra estaba marginada en el más completo ostracismo…probablemente ella sería la siguiente en abandonar el barco pese a sus llantos. Miró a Tomás y a Laura….antes estaban con Román, Benjamín y Álvaro. Una gran rotación en apenas unos meses, aquello era siempre una mala señal e indicaba que no era un proyecto bueno o bien planificado.

En unos días nadie se acordaría de ellos, en unos meses, aquéllos que aún estaban allí sentados también abandonarían el proyecto, por decisión propia o capricho de Mendoza. Todo seguiría girando, todo seguiría funcionando, la gente iría viniendo y saliendo. “Sólo somos cifras” en el cuaderno de alguien del departamento financiero.

De pronto, mientras se ponía la chaqueta y cogía sus cosas, una musiquilla empezó a sonar en la cabeza de Marcelo: “The show must go on”. Y así era aquel juego de tronaos. Aquel show seguiría infinitamente, repartiendo dinero para los de arriba y mierda para los de abajo. No iba a detenerse por nada.

Saludó con la mano y dijo en alto un: “Hasta luego, chicos”, pero pocos fueron los que respondieron. Desde el despacho Mendoza le lanzó un mirada y levantó su capuchino. Marcelo le respondió levantando el mentón. Hacía tiempo que no veía a Mendoza tan relajado.

Ahora sí, llegaba el final de aquéllo.

Encaró por última vez el camino hacia la salida. Aquélla que con tanta ansia había recorrido todos los días al terminar su jornada. No volvería allí jamás, y se prometió elegir mejor sus próximos destinos, pues en el juego de cárnicas, o encuentras un buen trabajo o estarás a merced de ser explotado por una panda de tronaos.

Miró hacia atrás y cerró la puerta a sus espaldas sin volver la vista atrás. Las oficinas de ExplotaConsulting apenas se inmutaron ante su gesto. “The show must go on”.

FIN


EPÍLOGO Y AGRADECIMIENTOS
“Un par de meses despues…

Mientras Marcelo conducía a través de la ciudad hacia una nueva entrevista de trabajo, Mendoza recibía una incómoda carta de los abogados de la empresa…por lo visto el tal Benjamín les había denunciado y aseguraba tener un audio con amenazas y coacciones de Ben y Mendoza. Mientras uno creía por fin haber hecho la entrevista definitiva para un nuevo puesto de trabajo, el otro gritaba furioso, chillaba, maldecía y arrojaba su capuchino contra la pared.”

La historia de juego de Tronaos no acaba aquí, de hecho no acaba nunca, es una historia cíclica, que se viene repitiendo una y otra vez en el mundo laboral. Con cada vuelta, aumenta la distancia entre unos y otros, y cuando crees que ya no puede ser más surrealista, lo es. Como ya escribí en un artículo pasado (el día de mañana): ni nos imaginamos lo que está por venir, qué derechos perderemos y cuánto tendremos que arrastrarnos para ganarnos el pan de cada día.

Claro que siempre hay gente como Marcelo, Dani, Benjamín, Román o cualquier otro trabajador que como mínimo protesta, o se intenta informar para que no se la cuelen, para no ser un borreguito sumiso. Pero también hay otros a los que no les queda más remedio que tragar con ésto, padres de familia que sólo tienen un ingreso, gente en situación delicada que tiene que trabajar con peores condiciones, con salarios vergonzosos y horarios espeluznantes, esa gente, a pesar de que opine que deberían decir todos: ¡basta!, merecen mis respetos y puedo llegar a comprender por qué tienen que tragar con toda esta mierda. Los que merecen mis desprecios por contra, son aquellos que siempre se aprovechan de esta mala situación, de la desesperación ajena y la desgracia de otros. Aún no sabemos el poder que podríamos tener si todos dijésemos BASTA al unísono.

Nos repiten una y otra vez, que la riqueza del país la generan las empresas, la bolsa y los empresarios (para justificar ajustar las leyes y el mercado a sus caprichos, incluso ajustar la Constitución si hace falta), pero ya lo dije hace tiempo, me gustaría ver una fábrica sin trabajadores y que me explicasen nuevamente eso de que es el empresario el que genera la riqueza. Me gustaría ver un comercio sin cajeros o reponedores, una tienda de ropa sin dependientas o por qué no: una oficina sin gorrillas informáticos. Veríamos entonces quién es la fuerza de trabajo que genera el capital que almacenan sus dueños.

No me voy a extender mucho más, dentro de esta historia, de sus personajes, humor, diálogos y trama, subyace siempre (o al menos esa fue mi intención) el tema de los derechos laborales y la dualidad de intereses entre los jefes, accionistas, dueños de la empresa y los trabajadores. Espero por lo menos que aquel que trabaje a cuenta ajena como mínimo reflexione, y tenga en cuenta que un trabajador ignorante es la presa más fácil y manejable para una empresa. Hoy en día en Internet tenemos todo, la información está ahí, así que no la obviéis y manteneos alerta ante los trileros y empresas cárnicas del sector informático. Nunca os fiéis. Sólo os dejo este consejo, entiendo que luego cada uno es esclavo de sus circunstancias, pero estar informado a día de hoy cuesta muy poquito.

En cuanto a la historia, quien se haya quedado con ganas de más, sólo deciros “¿quién sabe?”, quizás veamos esta historia en Amazon en forma de minilibro, quién sabe si Marcelo volverá a trabajar en alguna cárnica, si tendrá mejor suerte, si se encontrará a más señores putos locos en el camino y vivirá nuevas situaciones….desde luego hay para escribir mucho más.

Por último y despidiéndome ya, quiero dar las gracias a todos los que habéis seguido y leído mi historia. Vuestras lecturas y comentarios me han motivado siempre a seguir capítulo tras capítulo y han hecho que fuera un verdadero placer narraros esta historia.
Y una mención especial a mi mujer, sin ella estos capítulos no habrían sido lo que habéis podido leer. Su ayuda tanto en la edición, en el aporte de ideas y en la corrección ha sido básica y fundamental, sin ella esto tampoco habría salido adelante: muchas gracias amor.
Y muchas gracias a todos de corazón, ¡GRACIAS!

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15 Comments

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  1. Un placer haber leído tu historia. Una pena que no he podido presenciar en mi imaginación la caída en desgracia de Lorena, pensaba que tarde o temprano te la cargarías poniéndola en la historia en evidencia cuando no le quedase otra que hacer el trabajo de los que echan. Tampoco hemos visto caer el proyecto estrella, una pena también. Al final los malos han ganado, pero es que así es el mundo real. Como dirían por algunos foros de coches “Mis dieses”.

  2. ¡Un placer haber leído tu historia! Una pena que no he podido presenciar en mi imaginación la caída en desgracia de Lorena, pensaba que tarde o temprano te la cargarías poniéndola en la historia en evidencia cuando no le quedase otra que hacer el trabajo de los que echan. Tampoco hemos visto caer el proyecto estrella, una pena también. Al final los malos han ganado, pero es que así es el mundo real. Como dirían por algunos foros de coches “Mis dieses”.

    • Me alegro que te haya gustado la historia. Lorena es de esos personajes que a pesar de ser un completo incompetente tienen suerte, labia o habilidad suficiente para lograr mantenerse a flote, como narra la historia antes despiden a trabajadores normales que a un jefecillo inútil. ¿El proyecto estrella? Sinceramente en el que esta basada gran parte de la historia pues no supe como acabo, lo normal es que lo cancelen, subcontraten a otra carnica, o se acabe pero mal, a destiempo y por supuesto con muchos menos beneficios y ganancias de los que se planificaron en un principio. Suele pasar que los proyectos estrella acaben siendo proyectos estrellados también. Ganan los malos si, pero que ganen los buenos esta en manos de todos los que curramos. Ganan los malos si…pero solo de momento.

      Muchas gracias por todos tus comentarios y leerme en esta historia! Gracias Shur!

  3. Gracias por los relatos. ¡Y suerte en lo profesional y personal!
    🙂

  4. Una pena no saber el nombre verdadero de la cárnica ni del proyecto Estrella, para no acercarnos nunca…
    Y una pena también no saber qué ha pasado con el resto de personajes… aunque supongo que todo seguirá igual., con distintos nombres…

    • Al final eso da igual; he estado en muchas cárnicas y todas son iguales, llenas de Lorenas, Mendozas y demás basura motosierrable.
      Me han gustado mucho los relatos, como dice el amigo Daniel una pena que los malos ganen.
      Yo, a nivel personal, decidí no volver a trabajar jamás para una cárnica. Y os animo al resto a que lo hagáis.
      Saludos

      • Me alegro que consiguieses huir de este mundo de cárnicas!!! Seguro que pasaste por lo que en este blog se define en el articulo de “el síndrome del jardinero ausente”…lo hemos pasado casi todos!! Gracias por tu comentario!

    • Debo mantenerlo en secreto sorry….de todas formas, siempre que te muevas o pienses moverte alguna cárnica puedes preguntarme, llevo trece años en esto y casi seguro que o bien conozco a la carnica o alguien que ha trabajado en ella. Al final todas son muy parecidas en personajes y “modus operandi” XD

  5. Me ha gustado mucho la historia… una pena que se termine!

  6. Me ha gustado la historia, real como la vida misma. ¿Quizás el final hubiera sido distinto si alguno de los técnicos hubiera mandado un email a Mendoza con la captura de pantalla de la cagada de Lorena (con copia al cliente por supuesto)? Al menos la habrían arrastrado en su caída.
    Quizás los técnicos tengamos algo de culpa por no defendernos de los consultores de Powerpoint.

    • Quizás, efectivamente ese sea el camino…estar todos a una y tener bien claras las cosas…y lo mas importante, no tener miedo. Me alegro que te haya gustado la historia! Gracias por leerla!

  7. Una historia entretenida, el final es perfecto. Muy propio del día de la marmota cárnica en que estamos sumidos muchos.

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