Juego de Tronaos: Marcelo

Al día siguiente de la marcha de Fer la oficina tenía un aire taciturno y melancólico. No sólo por el inusual día de lluvia que se presentaba aquel mes de Junio, sino porque había sido un golpe para el proyecto. Nadie lo decía, pero todos lo sabían. Las personas que intentaban trabajar, ser útiles, aptos y eficaces eran despedidos. Los ineptos, incompetentes, peloteros, charlatanes y trileros eran ascendidos y premiados con el favor de Mendoza.

Nada más sentarse, Marcelo vio llegar a dos chicos jóvenes. Le llamó la atención que uno de ellos vestía con traje, tenía una pulserita de España y parecía muy muy contento. Supuso que se trataría de los becarios. Se los presentó José, allí estaban Laura y Damián (el del traje), y sin más les llevó a un despacho para darles el “pack de bienvenida”. Es decir, una buena dosis de reunión gestapo, aclarándoles que eran trabajadores de la empresa y la empresa debería ser lo primero.

Marcelo siguió programando, tenía que acabar un paquete de PL/SQL que trataba un complejo proceso ETL imprescindible para la siguiente fase. Al rato llegaron a sus sitios los nuevos becarios, tras pasar la primera fase de su lobotomización y bienvenida a la secta de ExplotaConsulting. Destacaba Damián con su impoluto traje, entre todos los demás, incluso jefecillos vestían mucho más de Sport que él.

Laura se sentó enfrente de Marcelo, y Damián justo a su lado. José de pie detrás de Laura les recordó que debían enseñarles todo bien, y explicárselo al máximo detalle posible.

Tranquilo José, lo harán muy bien cuando ya no estemos. – Espetó Marcelo, cansado de la misma cantinela de “enseñar bien a los becarios para daros boleto”.

-Yo no…no me refería a eso – La cara de José fue un poema. Menos mal que no se dedicó nunca a ser jugador profesional de póker. Se hubiese arruinado, sin ninguna duda.

Les vamos a contar lo primero cómo no olvidarse de poner la “where” en un “delete from”, tranquilo José – Dijo cómicamente Daniel. Rememorando en cierto modo el garrafal fallo que cometió Lorena hacía unas semanas.

José apretó las mandíbulas y ni se molestó en contestar a la provocación, se giró enfadado encarando el pasillo hacia su puesto de trabajo, un importante Excel con gráficas y colorines le esperaba.

¿Está molesto por algo, hemos hecho algo? – Preguntó Damián algo asustado.

-Tranquilo, es el palo de escoba. – Contestó Marcelo.

-¿Palo de escoba?- Damián no entendía nada.

-Sí, se lo mete por las mañanas por el culo y no se lo saca hasta por la noche – Laura soltó una carcajada pero Damián miraba extrañado.

-No deberías hablar así del jefe, gracias a él tenemos la oportunidad de estar aquí y aprender este bonito oficio – Damián confirmaba lo que parecía: un pobre engañado más.

-¿Bonito oficio? Pufff – Bufó Tomás – ¿Qué es esto una orfebrería?…oficio dice…- Murmuró sin apartar la vista del monitor.

-Me refiero a que por algo hay que empezar, y desde luego es una oportunidad estar aquí. Un lugar donde emprender y tomar tus primeros pasos.

-Y tus últimos como te descuides – Añadió Tomás sin poder evitar una sonrisa.

-Bueno, tenéis que explicarnos el proyecto – Cambió de tema Damián.

-Nos han dicho que la entrega es el lunes que viene – Añadió Laura.

-Tenemos que ponernos al día, ya he llamado a mis padres en Albacete para decirles que este año no tengo vacaciones y no podré ir a verles….tenemos que conseguir sacar adelante ésto – Dijo muy contento Damián.

-Tranquilo…si vas a tener curro de sobra, amigo – Dijo Marcelo ante el ímpetu de Damián.

-Sí, eso espero, me acabo de comprar un Notebook para casa, así podré trabajar desde allí los fines de semana y en mis ratos libres. ¿Me ayudáis a configurar la VPN?

-“Easy boy”, ¡aún no sabes ni lo que hay que hacer! – Exclamó Tomás.

-Pues ya tardamos en ponernos al día….¿Quién de vosotros me va a tutelar?, podéis darme documentación que la leeré en casa si hace falta, ¿me enseñáis la interface de usuario?, ¿configuramos mi PC?

Marcelo miró a Daniel y luego a Tomás. Ambos a punto de explotar en carcajadas. ¿Qué coño le pasaba a Damián? ¿Había nacido con ganas de ser explotado o qué?. Era un puto becario en su primer día y parecía ansioso por ser flagelado ya.

De pronto, José, Víctor, Lorena y todos los demás jefecillos se levantaron para ir a desayunar, aquello captó la atención de Damián.

¿No vais con ellos? – Preguntó muy extrañado Damián.

-No – Dijo Daniel.

-Ni de coña – Añadió Marcelo.

-Pero tú puedes ir – Dijo finalmente Tomás.

Damián arrojó su sándwich preparado a la basura, y salió corriendo detrás de José para irse a desayunar con el grupo de jefecillos. José al verlo le sonrió, dio una palmada en la espalda y le pasó el brazo por los hombros. Estaba aceptado en el grupo.

-Espero que le cuente lo del palo de escoba – Susurró Tomás.

Todos rieron, incluso Laura. Aquello fue surrealista, era el becario más engañado que habían visto nunca. Eso sí, iba muy con el estilo del proyecto. Marcelo se quedó viendo cómo Damián salía entre sonrisas con el grupo de jefecillos, iban camino a la cafetería que estaba en las propias oficinas a su descanso típico de hora y media de desayuno.

Entonces Marcelo lo comprendió. La rueda iba a seguir girando igual, y miró a Laura. Ella se iba a comer todo el puto marrón, y Damián sería el trilero de ellos dos. El que escurriría el bulto y se llevaría los halagos, mientras Laura se iba a comer toda la peste que generase el proyecto. La miró con cierta compasión.

Durante el resto del día Damián se dedicó a pulular por las mesas de los jefes, pidiendo documentos, contrastando gráficas y compartiendo ideas de emprendedor. Daniel, Tomás y Marcelo le fueron explicando a Laura la arquitectura de la aplicación, de la interface y la base de datos, y cómo funcionaba todo, la nueva entrega, puntos claves y documentos técnicos.

A las 15:00 los tres viejos programadores apagaron sus PCs y se despidieron de los becarios. Laura les deseoó buena tarde, y Damián les miró con cierto desprecio y girando la cabeza en sentido de negación, Marcelo creyó incluso leer su pensamiento: “¿Dónde coño vais vagos de mierda?, ¡qué poco compromiso con el proyecto!”. En el ascensor Tomás preguntó en voz alta.

-¿No tendrá hijos Mendoza, no? Este parece su digno heredero.

Entre carcajadas salieron de las oficinas mientras arriba en la planta cuarta Laura se empapaba bien del código y Damián aún intentaba configurar su VPN.

 

5 Comments

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  1. Muy mal la forma de actuar los programadores, se explica lo justo justo, ya que ellos tienen la sartén por el mango; y si ya tienen visto al pelota de Damián, a hacer todo lo posible por dejarle en evidencia; total tarde o temprano se van a ir de esa mierda.

    • Damián es el típico “joven iluso loser” que se cree que va a heredar la empresa a base de dejarse explotar (luego tras unos años, miles de horas extra gratis, marrones y demás, probablemente le entre “el síndrome del jardinero ausente” y se d cuenta de todo), los programadores ya están tan hasta el gorro de la situación que se lo toman a coña. En los próximos capítulos resolvemos la historia!

  2. Sugiero como final una boda al estilo de “juego de tronos”. La pena que en el mundo real ocurre muy pocas veces.

    • Oye, pues no me lo había planteado…bodorrio y mientras suenan “las lluvias de Carnicastamere” que haya una matanza o tarta de paloma….apuntado queda!

  3. “La rueda iba a seguir girando igual” ¡Y qué razón!.

    Pobre Laura… ¡la que le ha caído!

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