Juego de Tronaos: Marcelo

Rápido se extendió la leyenda “del 24 horas”. Aquel chaval que llegó, vio y prefirió no volver a pisar por allí. Y no sólo eso, sino que su amigo que también se iba a incorporar decidió lo mismo. Era normal.

Los jefes no lo veían claro: “¡por Dios, ¿cómo había pasado eso?!”. También fue conocida por todos la bronca entre Mendoza y Fer, y los rumores de que a Fer le iban a dar boleto fueron en aumento. Ellos (los jefes) no lo veían normal y lógico, pero lo era. Desde su punto de vista eran dos becarios cobardes, desagradecidos y con pocas ganas de trabajar, que se habían asustado a la mínima. Unos malquedas que se habían comprometido y luego rajado, inmaduros y poco profesionales.

La verdad era muy distinta, les habían vendido un trabajo y formación de la hostia, y nada más llegar les habían dicho que no había jornada de verano, que había que trabajar más y gratis, y que vacaciones cero. Y todo ésto se lo habían soltado de golpe el primer día (tras promesas y más promesas). A eso había que sumarle el ambiente de la oficina: es decir, Mendoza y sus iras, Ben y su prepotencia, José y su peloteo, Fer y su incompetencia, Lorena y su ineptitud, y una panda de otros 4 ó 5 jefecillos que no hacían absolutamente nada.

De hecho, lo más cuerdo y normal viendo aquéllo era no volver allí nunca más.

Así pues el chaval recibió el apodo de “el 24 horas”, porque fue lo que duró en la empresa (batiendo todos los récords) y se convirtió en la comidilla de todos. Una leyenda.

Aún así desde la cúpula de jefes y a pesar de la inminente salida de Fer de la empresa, no desistieron de seguir buscando al menos un becario que se comiese todo el marrón.

Marcelo, Dani y Tomás tampoco eran tontos del todo. Sabían lo que se avecinaba. El buscar becarios sólo podía significar una cosa: la técnica de la liana. Antes de deshacerse de ellos, había que amarrar a algún otro pardillo y si de paso era más barato, pues mejor para la empresa.

A pesar de que todos ellos estaban haciendo entrevistas, el mercado laboral no ofrecía gran cosa. El caso de Tomás era algo diferente tal vez. Él no tenía tanta prisa por salir, llevaba muchos años y si le despedían le aguardaba una buena suma de dinero.

Aquello se desmoronaba poco a poco, el proyecto era una locura, la planificación demencial y la pirámide invertida de jefazos insostenible…todo se iba a la mierda, y Marcelo lo sabía, pero lo que terminó de confirmarlo fue lo que pasó aquel día. A media mañana un aviso de correo saltó alegremente en la parte lateral de la pantalla “Reunión: TODOS convocados”. El correo era de Mendoza.

Una hora más tarde en la imponente “Sala Minerva” decorada con eslogans de empresa muy corporativos, de esos con gente sonriendo y felices, allí estaban todos sentados y callados. Eso parecía un puto velatorio.

-Señores – Comenzó a decir Mendoza, y prosiguió tras aclararse la garganta – Estamos ante la semana clave del proyecto. Y no sólo eso. Estamos ante el punto crítico del proyecto. Donde de verdad se ve el valor, el arraigo y a los buenos profesionales. Donde la noche es más oscura. Y a veces en la oscuridad hace falta buscar la luz. Cuando vagamos entre tinieblas, con el caballo del miedo y la espada de la esperanza, se puede salir de ella, sí…y es gracias a perseguir ese hálito pequeño de luz que tanto cuesta encontrar a veces – Nadie entendía una puta mierda de su discurso pseudofilosófico. La mayoría pensó: “una de dos, o se había muerto su perro o estaba ciego de Gintonic”.

-Ve al grano, Mendoza – Le susurró al lado Ben harto de aquella pantomima. Mendoza le fulminó con la miada.

Lo que quiero decir es que hay que buscar soluciones y eso hemos hecho.- Miró a Fer y tras una larga pausa dijo- Hoy es el último día de Fer en el proyecto y en la empresa, ha sido despedido y nos dejará hoy mismo.- Todos miraron a Fer. El cual ya conocía la noticia antes de la reunión y simplemente asintió con media sonrisa resignada.

¿Pero…por qué? – Lorena parecía estar a punto de llorar.

Necesitamos aire nuevo, aire fresco, nuevas ideas de dirección…necesitamos luz en las tinieblas – Gilipolleces, todos sabían perfectamente que Fer se había vuelto contestatario y no le bailaba el agua como antes. Para un déspota no hay nada peor que la rebeldía.

No pasa nada chicos, tranquilos – Llegó a decir levemente Fer. Se le veía bastante afectado, pero no tanto como se imaginaban muchos.

-A partir de hoy su puesto lo ocupará José. Ha demostrado grandes cualidades para liderar el proyecto.- Cualidades alpinistas. Había trepado y escalado a base de peloteo y como en este país eso sigue funcionando le habían encasquetado el puesto de Fer. Eso sí, sin la correspondiente subida de sueldo. José aún así parecía encantado, estaba eufórico, sonriente, como diciendo: “explotadme por favor, explotadme más”.

-Gracias Don Mendoza – Dijo José con una sonrisa tan estética que daba grima.

-De nada José, espero lo mejor de ti y que sigas a este nivel. – Mendoza hizo una pausa – y el último punto del día: mañana incorporamos a dos nuevos becarios finalmente gracias a la enorme labor de selección de José.

-Sí, Laura y Damián – Añadió José cual perrito faldero meneando la cola como diciendo: “sí jefe sí, me sé la lección”.

-Sí sí, dan igual sus putos nombres. Lo que quiero es que no se vuelva a repetir el error del “24 horas” como le llamáis por aquí. No quiero que le contéis milongas sindicalistas ni mierdas sobre el proyecto, es tirarnos piedras sobre nuestro propio tejado; lo que afecta al proyecto nos afecta a todos…a nuestra compañía. Quiero que les tratéis bien y no les espantéis. – Marcelo se contuvo una respuesta bastante tosca ante tal desfachatez. Tal vez salieron espantados no porque el proyecto pareciese un desastre, sino porque realmente lo era. Pero prefirió guardarse sus pensamientos y no desafiar por esta vez el despotismo de Mendoza.

Lo que quiere decir Mendoza, es que les ayudéis a estar lo más cómodos posibles con la complicada situación que tenemos – Intervino hábilmente Ben.

-Sí, y que les expliques todo lo mejor posible, les deis pie a que puedan ser tan resolutivos y versátiles como lo podríais ser vosotros – José era más descarado, acababa de decir claramente “en cuanto sepan tanto como vosotros iréis a la puta calle, ¡pardillos!”.

-Debemos buscar todos el camino a la Luz…la Luz – No se sabe si sería el éxtasis, las anfetas o el speed pero Mendoza seguía con sus mierdas fantasiosas sobre tinieblas y luces.

-Y Fer…No podemos hacer nada por él….Yo creo que…no sé…otro proyecto…o…no sé… – Lorena parecía en shock, con la mirada vacía y moviéndose de delante atrás en la mesa. Le faltaba decir “mi bebé, ¿dónde está mi bebé?” para ser una escena de peli de miedo.

-Lorena, no es para tanto…esto suele pasar en el mundo laboral. Además, así nos pondremos todos las pilas, nadie es imprescindible. – Le dijo Mendoza con un aire enigmático, el cual Lorena captó. Podría ser ella la siguiente si no se callaba y curraba de verdad. El problema es que lo primero podía hacerlo, lo segundo simplemente, no sabía.

Sí…claro que sí, sacaremos ésto adelante con o sin Fer. – Dijo temblorosa Lorena y no pudo ni mirar a Fer a la cara. El semblante de éste fue de enorme tristeza.

-Señores…Fer se va, José sube y mañana tenemos dos miembros más de esta gran familia. Os quiero a todos implicados al “sento per sento” – Dijo muy pizpireto Mendoza.

José estaba a punto de aplaudir, pero Mendoza se sentó e hizo un gesto con su mano en señal de que ya se podían ir todos. Marcelo volvió a su sitio con extraño sentimiento. Fer era un trilero, un poco viejo verde, y tenía cierto tic con tocarse la nariz (todo ésto sin mencionar su síndrome de colón irritable), pero a pesar de todo, no le consideraba una mala persona, ni un mal tipo.

Bloqueó su Pc y se fue a darle la despedida y desearle suerte.

PD. ¡¡Ahora sí!! ¡¡Entramos en la recta final de Juego de Tronaos!!

 

2 Comments

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  1. Se veía venir, y seguro que Lorena dentro de poco también se pira…. por no hablar del trío de programadores que son los que hacen el trabajo de verdad.

  2. Ojalá Lorena y el baboso de Mendoza acaben buscando comida en un contenedor de basura

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