Juego de Tronaos: Mendoza

Aquel lunes iba a ser de esos lunes que le gustaban a Mendoza. Se despertó pronto, más pronto de lo habitual, se arregló y acicaló peinando varias veces su tupida barba. Puso de comer a Ricky y se despidió sin ni siquiera mirar a su pequeño bulldog francés.

Cuando llegó a la oficina allí estaban todos. Era el primer día de la “no jornada” de verano, y le había costado, pero había impuesto sus deseos. Como siempre estaba acostumbrado a hacer. El proyecto iba a salir sí o sí, la empresa iba a crecer, el cliente iba a volver a querer contratarles y él se podría colgar su medalla de “empresario de éxito” y poder compadrear en conferencias con otros jefazos de su calaña de lo gran empresario que era. Todo ello a costa de explotar a cuatro pringados que sabían programar un poco.

Sí, habían peleado mucho, se habían quejado, habían “dado por culo” bastante. Pero no eran nadie para frenar a la todopoderosa ExplotaConsulting y mucho menos a él, al “King” Mendoza. El día en sí transcurrió con normalidad, se tomó sus tazas de café, aguantó el coñazo de Fer, las propuestas incordiosas de Ben y el peloteo descarado de José. A media mañana llamó al cliente y les aseguró que la semana que viene tendrían una agradable sorpresa. Estaba siendo un día de puta madre, pensó en ir luego a su local de copas favorito y celebrarlo por todo lo alto. Se iba a poner ciego de GinTonics.

Pero todo se torció a las 15:00h. Los tres programadores, recogieron a toda prisa y corriendo como si huyesen se fueron a su casa. Mendoza, casi sin tiempo para reaccionar les vio marchando a toda prisa. Salió airadamente de su despacho y abrió la puerta de cristal con tanta fuerza que casi estalla en mil pedazos. En medio de la sala fue señalando a todos los demás integrantes del proyecto ESTEP diciendo a grito pelado: “tú, tú, tú….” mientras señalaba, para terminar gritando “reunión ahora mismo, todos a mi puto despacho”. El resto de gente de la empresa y otros proyectos se quedaron ciertamente asustados al ver a Mendoza rojo de ira gritando como un poseso.

-Mañana quiero que esos hijos de la gran puta estén despedidos. – Chilló Mendoza con un ridículo gallo al final de la frase.

-Sabes que no podemos – Dijo igual de enfadado Ben.

-Si hacemos eso, no vamos a poder llegar a la entrega que quería adelantar – Añadió Fer, el cual se revolvió en su silla intentando aguantar sus ganas de defecar.

Se han reído del proyecto, de nosotros, de nuestro trabajo y de “nuestra” compañía – Gritó Mendoza, aunque realmente sólo él y Ben eran accionistas – Nos han escupido en la cara. Me da igual lo que me digáis, voy a solicitar sus finiquitos en cuanto acabe esta reunión, la empresa es mía y aquí mando yo.

-¿Y quién va a programar si les despides? – Dijo Fer. Nunca antes había estado en una situación así, aquéllo era el puto nido del cuco.

-Podrían programar Lorena y José, ambos tienen conocimientos del proyecto y el lenguaje de programación.- Dijo Ben señalando a Lorena y José. Ambos se pusieron pálidos. José agachó la cabeza, y Lorena sin darse cuenta empezó a mover la cabeza en señal de negación, con los ojos vidriosos y suplicantes.

-Es buena idea – Dijo Víctor, el cual acababa de aterrizar en el proyecto y aún no sabía qué rol y capacidades (o falta de éstas) tenía cada uno. Lorena totalmente descompuesta miró a Fer.

-No es lo mismo, a pesar de que no dudo de la capacidad de José y Lorena – Mintió Fer-  iban a tardar más en desarrollar, por la curva de aprendizaje y la adaptación al software y framework funcional….es inevitable, necesitamos gente que se dedique íntegramente a programar.- Dijo Fer. Lorena pareció respirar.

¿Y vosotros qué decís? – Les preguntó directamente Mendoza a José y Lorena ignorando a Fer.

-Yo…yo…estoy con Fer…íbamos a tardar un tiempo en adaptarnos a las nuevas funciones y a saber cómo han dejado el código estos chapuzas…-Contestó Lorena con su estilo mezcla de cordero degollado y dispensador de mierda.

-Yo podría sin duda, si hace falta me quedo noches enteras… – Dijo José. Al cual le faltó hacer una reverencia mientras abría la bragueta de Mendoza dispuesto a todo.

-Os voy a proponer otra solución – Interrumpió Ben aquella pantomima full.

-Ilumínanos – Dijo sarcásticamente Mendo.

-Contratos de Formación.

-¿Cómo?

-Contratamos a cuatro o cinco becarios. Con las nuevas reformas laborales es un puto chollo amigos. Podemos contratarlos y despedirlos cuando queramos. Sin ningún tipo de penalización y con incentivos fiscales para nuestra empresa. Podemos incluso no pagarles. Les damos un mes o dos, esperamos que aprendan un poco, pillen algo de habilidad y conocimiento….y despedimos a los otros.

-Suena bien….- A Mendoza se le puso morcillona ante aquella gran idea emprendedora de Ben.

-Suena de puta madre…nos ahorramos los sueldos de los programadores, nos ahorramos en cuotas fiscales de pagos a la seguridad social y si mañana les despedimos nos sale gratis…y es más…en vez de 3 podemos tener seis por ejemplo…da igual…”it’s free!!!”.  Y cuando acabe el proyecto los despedimos también, así sin más.

-A mí me has convencido.- Dijo Mendoza.

-Además al ser todos jóvenes vendrán con ilusión y muy dóciles…no se nos revelarán ni montaran “pollos” ni mierdas sindicalistas….estos acatarán las órdenes sin rechistar, para muchos será su primer trabajo…”carne fresca” en la compañía.

-¿Y no estaríamos obligados a formarles?- Fer veía lo que se avecinaba, jóvenes recién salidos de sus estudios que iban a ser sodomizados laboralmente.

-Mariconadas….la propia formación es que trabajen en el proyecto y la oportunidad de trabajar, eso de la formación…eso.. eso son flecos que luego no cumple ninguna consultora Fer…por favor no seas ridículo ni idealista.- Respondió de mala gana Mendoza.

-A mí me parece una solución perfecta -“mi Amo”. Le faltó decir a José.

-Hablaré con las de RRHH, que hagan un buen barrido en todas esas páginas y busquen los perfiles que necesitamos.- Dijo Ben.

-Excelente…esos putos vagos tienen sus días contados.

Todos salieron bastante contentos de la reunión. Fer parecía algo contrariado y Mendoza temió que se estuviese ablandando, no le gustaba aquella flojera que últimamente presentaba. Parecía contagiado por el virus del sindicalismo y los derechos laborales, y aquello empezaba a molestarle bastante. Tenía a Fer cruzado desde hace tiempo.

De vuelta a casa mientras atravesaba la ciudad en taxi iba pensaba en aquéllo. Jóvenes recién licenciados, baratos para la empresa, con incentivos fiscales, sin grandes penalizaciones para largarlos, y poco protegidos laboralmente. Era el sueño de todo buen Empresario Español. Por un momento suspiró y pensó que España molaba un montón, y que así sí eran formas de manejar un país. Dio gracias a Dios y al bipartidismo por tan maravillosas reformas laborales que tantos cientos de miles de euros le estaban rentando. Se imaginaba la oficina llena de jóvenes imberbes, sumisos, y cumplidores, todos acatando sus órdenes y dando gracias por pagarles aunque fuese quinientos euros al mes y estarían todos felices…ellos y sobre todo él y su cuenta bancaria.

-Parece que ayer el Real Madrid le pegó un buen repaso al Barsa, y qué pena la triada de Messi, pero oye…- El taxista tenía ganas de cháchara y había interrumpido aquellos plácidos y excitantes pensamientos de Mendoza.

-Cállese y conduzca – Le espetó con desprecio.

El taxista cerró la boca y miró de reojo y malhumorado a Mendoza. “Que se joda, y hubiese emprendido como yo” pensó Mendoza, para después volver a sumergirse en sus placenteros pensamientos.

 

3 Comments

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  1. No sé como se desarrollará la historia, pero meter un montón de becarios sin experiencia real, en cuanto vean que es un trabajo de verdad y aprendan un poco van a durar lo que yo te diga… y eso sin contar las chapuzas que pueden hacer… jajajajja. Cada vez mejor los empresaurios.

    • Jejeje, pues se ira viendo en próximos capítulos!!!….el problema (dejando de lado la historia de JDT) es la fracturación de la masa trabajadora. Es decir hay y habrá becarios como los que comentas tu, luego hay otros “engañaos” que les molara, o aspiraran (vanamente) a subir en la empresa, pelotas, pusilánimes, gente que se cree que curra en NY y son brokers por que van a currar en traje, gente que no le quede mas remedio que aceptar curros y condiciones nefastas, y otros que simplemente dicen “bueno que se va hacer, la vida es así…si tengo que llegar todos los días a casa a las diez pues nada” y tragan con todo.

      De esa división, y falta de criterio y conciencia laboral, es de lo que viven todas las cárnicas.

  2. Esto huele a más despidos… ¿quizá Fer también?…

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