Juego de Tronaos: Tomas

Desde fuera aquéllo parecía el juego de la cuerda. El tira y afloja de chiquillos de patio, cada uno empujando hacia su lado. Mientras tanto, el proyecto parecía irse a pique, y si no lo hacía era indudablemente gracias al esfuerzo de aquellos que al final tenían sus manos en la cuerdas pero menos fuerza. De los que siempre caían en desventaja y a los que les tocaba acarrear con el peso de aquel desastre.

Tomas había visto cómo la semana pasada  “se calzaban” a dos chavales en apenas unas horas, algo que por mucha experiencia que acumulase jamás había visto.

El viernes antes de irse Víctor, su gerente, le comentó que habían tirado para atrás el proyecto COBRE (se veía venir), y le recordó que la empresa estaba pasando por un momento crítico, y que su puesto de trabajo pendía de un hilo. En un primer instante Tomas se temió que le iban a despedir, casi lo deseaba. Llevaba más de una década en aquella mierda de consultora y sabía que si le despedían le esperaba un suculento finiquito (a pesar de las reformas laborales). Aún así Tomas intentantaba no pensar en el finiquito, pensaba que era un error de muchos trabajadores, contar siempre con esa indemnización. Estaba muy bien, pero no era dinero de verdad, era dinero al vuelo, y en muchas ocasiones pensar que se tiene ese finiquito era contraproducente.

Su sorpresa fue menor. No le despedían, pero la solución era casi peor. Le iban a trasladar al proyecto ETSEP, el puto y jodido proyecto estrella de la empresa. El proyecto Peste.

Víctor era un buen trilero, y a modo de “avisoadvertencia” le recalcó calcinantemente lo delicado de su situación, con muy buenas formas en plan “ey, somos amigos ¿sabes?,quiero lo mejor para ti”, pero que en el fondo el mensaje era: “pórtate bien en el nuevo proyecto y no te quejes ni un gramo”. Por suerte, Tomas sabía que Víctor, como cualquier otro gerente, no era su amigo…sino su jefe.

Ir a aquel nuevo proyecto desde el punto de vista de Tomas era un putadón. El viernes antes de que se lo comunicasen estaba más contento que unas pascuas: “joder, el lunes que viene ya empieza la jornada”. Víctor se encargó de recordarle el viernes que en el proyecto ETSEP no tenían jornada de verano y se había suprimido por “decisiones de personal y a petición del todopoderoso Mendoza”.

Era lunes, el Lunes fatídico, el primer día de jornada de verano, aquélla que tantos quebraderos de cabeza le estaba dando a Fer y a Mendoza. Era el día marcado en rojo en el calendario. Desde la dirección esperaban que todos callasen y tragasen, a las tres nadie se iba a su casa (salvo los jefecillos), la jornada era (debía) ser normal, y mucho más que normal… si había que quedarse hasta las diez de la noche se quedaban y punto. Era el mensaje que les habían enviado. Confiaban en que tras los despidos exprés de Benjamín y Román todos hubiesen tomado nota.

El lunes a primera hora, nada más entrar en la oficina le presentaron a Marcelo y Dani, pero a Dani ya le conocía.

-Hombre, ¿cómo tú por aquí?- Dijo Dani cuando Tomas se sentó en el sitio de Román.

-Ya te dije que no era descabellado que acabásemos trabajando juntos.

-Cierto, este proyecto es un agujero negro.- Añadió Marcelo.

Has sido absorbido.– Dijo Dani sonriendo haciendo un sonido como de succión. Todos sonrieron.

-¿Te han comentado lo de la jornada, no?- Preguntó Marcelo.

-Sí claro.

-¿Y lo de la restricción de vacaciones?- Dijo Dani.

-Eso no…

-No hay vacaciones hasta septiembre mínimo, y diez días como mucho – Sentenció Marcelo.

-Pues yo tengo el hotel en Gandía pillado ya – Contestó con media sonrisa Tomas.

-Al ser nuevo harán una excepción contigo….- Divagó Dani.

-Puede ser…oye y lo de la jornada…¿qué pensáis hacer?– Tomas quería ir directo al grano.

-Yo hoy a las tres me voy a casa – Marcelo lo tenía claro. Para que le explotaran en cualquier cárnica siempre habría tiempo y mercado. No había por qué tener prisa en ser explotado.

-Yo no sé…tengo mucho curro aún que avanzar y este viernes quieren entregar la fase 2 …que no me digas por qué, pero la han adelantado casi un mes. – Dani se mostraba indeciso.

-¿Y tú Tomas, qué harás? – Preguntó Marcelo.

-Yo….yo estoy hasta las narices de esta consultora y de este mundo laboral….

-Y eso significa….

Que yo quería haber sido jardinero, joder, estar en el campo, o rodeado de plantas, al aire libre, sol, viento, agua….no en un puto cubículo cincuenta horas a la semana, sometido en contra de mi voluntad más de media vida…

-Duras palabras – Dijo Marcelo.

Sí, pero sigues sin responder. ¿Vas a acatar la jornada?- Preguntó finalmente Dani.

-Yo digo que los tres nos vayamos hoy a nuestra hora. Es decir: a las tres.

-¿Y las represalias?- Preguntó Dani.

-¿Qué represalias? No pueden hacer nada. No nos han notificado nada, ¿qué van a despedirnos, por hacer nuestro horario?- Marcelo parecía irritado.

-Mira a Román y Benjamin – Le recordó Dani.

-Ya pero necesitan a alguien programando, si no, al viernes no llegan ni de coña – Contestó Marcelo.

-Nos vamos a buscar la ruina, lo sabéis. – Dijo Tomas, y ambos le miraron – No sé cómo, pero ellos- Dijo señalando al despacho donde sonreían entre chascarrillos Mendoza, Ben y Fer – ellos siempre ganan. No me preguntéis cómo, o por qué. Pero encontrarán la manera de que traguemos, nos agachemos y aceptemos todo aquello que nos impongan. Da igual cómo os pongáis, y si no sois vosotros, serán los siguientes que vengan. Ellos siempre ganan.

-Pues no será conmigo – Dijo Marcelo.

-Ni yo…¡qué cojones!…- Añadió Dani.

-Nos despedirán, lo sabéis. No vamos a ganar esta guerra, no vamos a conseguir que nos respeten nuestros derechos laborales, ni que se aplique un mínimo de ética profesional, o tan siquiera algo de lógica….no vamos a lograrlo, perderemos y nos despedirán a todos.- Tomas quería asegurarse de dejar claro lo que iba a pasar.

-¿Y qué más da? la semana pasada hice un par de entrevistas, cárnicas y putos locos de gerentes los hay por doquier….al final ellos se comerán su mierda de proyecto y yo me iré a otro – Dijo Marcelo.

-Sí, y seguramente puede ser que salgas ganando, a modo individual. Pero la batalla, y la guerra, la ganan ellos. Porque no se impone lo que debería ser, sino sus caprichos empresariales.

-Tú lo has dicho….no podemos ganar…¿entonces qué? – Dijo Marcelo.

-Pero podemos perder con dignidad. – Todos se quedaron callados un segundo, Dani y Marcelo se miraron. – Nos despedirán, vale, pero no después de tragar con mil horas extra gratis, ni aceptando sus condiciones abusivas de vacaciones y jornadas de doce horas por decreto. Que una cosa es hacer un esfuerzo puntual – y miró a Dani recordando su conversación aquella noche hace unas semanas – y otra es dejarse someter como unos carneros. Total, para que nos despidan de igual manera después de habernos exprimido, mejor que nos despidan ya.

-Joder, eres el puto William Wallace – Dijo Dani, y todos sonrieron.

-Hay que tenerlo claro: hoy a las tres nos vamos todos. – Dijo Marcelo.

Y todos asintieron con determinación.

5 Comments

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  1. Sin obreros no se hace una obra… ¿cumplirán su palabra de no cumplir la jornada? ¿se atreverá Mendoza a quedarse sin los que hacen el verdadero trabajo?

    No me responda ahora, hágalo después de la publicidad.

    • Ya sabes lo que dicen…”el empresario es el que genera riqueza”…pero me gustaría ver una oficina o fabrica sin trabajadores y que luego me volviesen a explicar esa afirmación.

      Y que hace un empresario sin trabajadores….La respuesta el Jueves que viene sin falta!

  2. Me he perdido, ¿Marcelo no había sido despedido? De hecho en el anterior capítulo le entrevistaron en otra cárnica.

    • Han sido despedidos de momento Roman y Benjamin.

      Estaba haciendo entrevistas por que estaba intentando cambiarse de trabajo antes de que llegase la “no jornada de verano”. Pero no ha encontrado nada y sigue de momento en ExplotaConsulting XD.

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