Juego de Tronaos: Fer

Aquello se había ido de madre, era un descontrol, un desenfreno de soberbia e ira por parte de Mendoza y Ben. Un sin sentido irracional. Tenía que hacer algo, tenía que parar esa situación. Habían quedado en hacer una tanda de reuniones, valorar quién tenía más o menos compromiso y posiblemente recortar algún programador: mínimo uno, máximo dos. Pero el devenir de los acontecimientos había sido muy distinto a lo que se había planificado.

En un sólo día habían despedido a dos empleados. Dos buenos empleados, que hacían su trabajo, cumplían sus horas, sus tareas y eran educados y normales…no dos sádicos tiranos como Ben y Mendoza.

Benjamín primero y Román después, habían abandonado la empresa. Román lo encajó bien, hacía sólo unas horas que Ben le había entregado su “despido express”, un despido impulsivo y precipitado según Fer. Inmediatamente después de la reunión, Fer avisó a Mendoza y Ben, quería hablar con ellos sobre lo sucedido. Habían quedado en reunirse después de la hora de comer.

Personalmente, a Fer aquello le irritaba, pues había ido al baño ya un par de veces y la nariz ya se le estaba pelando de tanto rascarse. Apenas pudo comer nada, la tensión y los nervios también se apoderaban de él. Se daba cuenta de que su puesto también peligraba.

Comer junto a Lorena le relajó sólo un poco, aquel día iba especialmente arreglada, con un jersey que se le ajustaba al cuerpo y una falda hasta las rodillas que dejaba entrever su silueta. En la comida no hizo más que quejarse de la situación.

Estoy tan preocupada Fer….este tema de los despidos…me tiene de los nervios…

-Tranquila mujer, nosotros estamos a salvo – Contestó Fer sin terminar de creerse él mismo su afirmación.

Imagínate….yo …con dos hijos, hipoteca, la casa nueva de la playa, los gastos de la reforma, el cole de los niños….no me quiero imaginar qué pasaría si…si…Dios mío…no quiero ni pensarlo.

Lorena estaba jugando su baza. Fer era su amarre a “Explota Consulting”. Recordar que detrás de ella dependían hijos y gente, era normal, era pedir a gritos ayuda, un: “no me puedes hacer ésto A MÍ…A MÍ que no me despidan por favor, YO necesito el trabajo”. Pero también era como si los ya despedidos no dependieran igualmente de su trabajo para mantener a los suyos, o pagar sus facturas. Infravalorar la situación de los demás y sólo mirar por lo tuyo era un rasgo de muchas de aquellas personas. Lorena podía haber dicho: “qué pena, pobres chicos, lo pasarán mal, a ver cómo se las arreglan, ojalá encuentren algo pronto, no es justo que despidan a nadie, no está bien, habían trabajado mucho, ¿no has podido hacer nada por ellos?, ¿les escribirás una carta de recomendación?” mostrando así algo de empatía y sensibilidad por el prójimo. Pero no, nada de eso…en un mundo individualista y alienado, cada uno mira sólo por lo suyo y no sólo eso, sino que lo suyo es mucho más importante que lo de los demás…aunque sea exactamente lo mismo y la misma situación.

Después de la comida, donde acabó ciertamente hastiado de los llantos de Lorena sobre su posible despido, Fer se metió en el despacho de Mendoza. Allí estaban los tres: Mendoza, Ben y el propio Fer.

-¿Y bien? – Preguntó Mendoza alisándose la corbata.

-Lo de hoy…simplemente me parece exagerado, precipitado e impulsivo. Debemos parar ésto.

-Oficialmente ya está parado. – Dijo Ben sonriendo, mostrando aún restos de comida entre sus amarillentos dientes.

-Aún queda gente por entrevistar…- Fer no entendía nada.

-Ya hemos despedido a dos….dos que claramente no iban a acatar nuestras órdenes…el resto cederá si no quiere correr la misma suerte…así que no haremos más reuniones.

-Pero se supone que íbamos a entrevistar a todos y luego decidir. – Protestó Fer.

-Bueno, ¿qué quieres que te digamos Fer?…las cosas han salido así. – Dijo Mendoza mirando con aire distraído su móvil.

-Benjamín y Román eran buenos programadores….vamos a echarlos de menos.

-Bueno, tenemos una buena noticia Fer…así que tranquilo, no te cagues encima otra vez.- Contestó Mendoza dejando el móvil sobre el escritorio.

Aquéllo fue un golpe bajo. Fer sintió cómo le subía un calor por el cuello y se ponía colorado. Día a día se esforzaba por no acordarse y rememorar aquel momento. Tragó saliva.

¿Y cuál es la buena noticia? – Preguntó.

-He hablado con Víctor, el jefe del proyecto Cobre. Al parecer su proyecto va a ser cancelado y Thomas va a quedar libre, así que le incorporaremos en los siguientes días a nuestro proyecto. – Fer conocía a Víctor, era un jefe de proyecto ejecutivo super funcional, con un montón de másters obtenidos en diversos estados de EE.UU y un MBA con especialidad en vender humo de colorines. Su primer pensamiento, casi sin querer fue: “Pobre Thomas”.

-Entiendo, pero tenéis que dar un respiro a los chicos, hay que dejarles trabajar y ver cómo responden – Fer sólo quería parar la sangría de despidos y dejar claro que se habían excedido.

-Sí claro Fer, puedes confiar en nosotros. Con Thomas reforzamos el equipo, y los despidos harán que los demás aprieten y se esfuercen más, así que tranquilo, que el curro saldrá seguro. – Dijo Ben.

-Pero también tenemos una mala noticia.- Dijo Ben, y Fer de pronto sintió un retortijón. Necesitaba urgentemente un wc.

-Adelante, decidme.- Volvió a tragar saliva mientras su índice rondaba su fosa nasal.

-Víctor se incorpora también al proyecto. Será jefe de funciones de planificación interna y estructuración funcional y orgánica.

-¿Es decir?- Lo que faltaba, otro jefe más a imputar horas.

-Estará a tu nivel de jefe de proyecto, tendrás que compartir laborales, decisiones y mantenerlo informado.

Aquello no le gustaba a Fer. Víctor era muy amiguito de Mendoza (creía recordar de alguna anécdota que habían compartido algún curso o Máster y se conocían ya desde hacía tiempo). Su incorporación al proyecto era mala, muy mala. Iba a tener al enemigo en casa, vigilando y controlándole a él también. Su trabajo y sus labores ya no iban a depender de él, sino de terceros. Iba a ser la sombra de Mendoza tras él. Después de unos segundos reflexionando, dijo:

-Muy bien, les pondré al día a ambos.

-Esperemos que esta vez todo salga bien y no tengamos que volver a reuniones especiales y absurdos planes de reestructuración.

Aquello fue como una nueva bofetada para Fer. Era como si le culparan de querer haber reestructurado un proyecto que supuestamente funcionaba bien y encima que por su culpa hubiesen tenido que despedir a dos chicos. Era el modus operandi del buen trilero. De trilero a trilero, le habían trileado. Habían dado la vuelta a la situación y le habían culpado a él. Ahora entendía a los programadores.

Su iniciativa, su trabajo, sus ganas, su buena intención. No habían servido para nada. Para nada positivo, y encima debía llevarse la carga de supuestamente haber generado una mala situación.

Fer volvió cabizbajo a su escritorio, con una extraña sensación en el esófago, mezcla de tristeza, traición y culpabilidad. Tras un largo suspiro, bloqueó su PC y salió a paso acelerado rumbo a los aseos.

 

4 Comments

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  1. La cosa se pone interesante… Fer comienza a plantearse cosas y pensar es malo, muy malo.
    No tengo claro si manda todo a tpc o sigue tragando carros y carretas.

    • Fer comienza a darse cuenta de algo que siempre ven antes los de abajo: O bailas al son de la música de los jefazos o eres un pringado idealista.

      • ¿Se redimirá Fer? ¿Ser irán más programadores? Al menos uno más se irá, ¿no? 😉

        • El tiempo (siguientes capítulos) dirán….pero en un proyecto peste siempre pasa lo mismo…la gente suele durar poco…trague o no con las condiciones que les impongan.

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