Juego de Tronaos: Mendoza

Tenía pensado pasar el puente en su casa de Marbella, y de paso estrenar su descapotable y probar sus 230 caballos de camino a Málaga, pero Fer había insistido en que debería estar presente en la reunión.

Anular este viaje le supuso un quebradero de cabeza, Alfredo no lo entendió y aquello desencadenó una fuerte discusión la noche anterior. Mendoza le había arrojado varios platos a la cabeza (literalmente) y mientras Alfredo lloraba le llamó de todo (egoísta, maleducado, déspota…menudo idiota, estaba claro que no le conocía nada, pensó Mendoza), Alfredo terminó por coger sus pertenencias y largarse entre gritos y lágrimas, cerrando la puerta del Loft de un sonoro portazo…se marchó…quién sabe si para no volver.

La cosa es que este nuevo aire de Fer, de tipo “jefe de proyecto responsable” le gustaba menos que el rollo, “jefe de proyecto estándar”, que hace poco, mueve poco y sobre todo, molesta poco. Cierto es que Fer se había empeñado en la reestructuración del equipo, y cierto es que él mismo se lo había pedido (en cierto modo). Debía recuperar la confianza del cliente, ya que según sus más altos contactos, en breve sacarían nuevos proyectos a concurso y “ExplotaConsulting” debía presentarse y ganarlos. Los chalets de lujo en Marbella y Audis descapotables no se pagan solos.

La reunión que le esperaba no era una cualquiera. Estaban convocados todos, incluso el director adjunto, es decir, el otro accionista mayoritario de la empresa, al que todo el mundo conocía como Ben. Mendoza llegó tarde a la reunión, por supuesto a propósito. Cuando entró todos se levantaron e hicieron una reverencia. Estaban todos allí y Fer presidiendo.

Todos volvieron a tomar asiento, Mendoza carraspeó y dijo:

– Puedes comenzar Fer. – Fer se rascó la nariz, tragó saliva y pulsó un botón que mostró una imagen en un proyector.

– Bien, hoy estamos aquí para intentar reestructurar funcional y orgánicamente el proyecto ETSEP. Necesitamos replantearnos qué hacemos bien y sobre todo qué hacemos mal.

– ¿Y a qué se debe esta “reestructuración”? – Preguntó Simon, un jefecillo que nadie sabía en qué invertía su tiempo. Simplemente iba a la oficina, encendía su portátil y se iba a media mañana a alguna importante reunión imaginaria.

– Tenemos la siguiente entrega en algo más de un mes y medio, pero como sabéis hemos tenido…ciertas tiranteces con el cliente. Debemos recuperar su confianza, y queremos – Hizo una pausa para señalar a Mendoza- volver a ser punteros en el sector.

– ¿Y eso cómo lo haremos? – Preguntó Ben con aire solemne.

– Tenemos que tener la siguiente entrega en quince días y sin un solo fallo. Esto nos reportará nuevamente la confianza perdida.

– Suena muy bien, pero ¿cómo pretendes hacer ésto?…estamos hablando de recortar un mes en la entrega – Puntualizó José. Odiaba a Fer, seguía pensando que durante su baja él llevó mejor el proyecto.

– Más obreros a poner ladrillos y menos arquitectos a pensar. -La sala enmudeció. Claramente ya sabían por dónde iban los tiros. – Os lo explicaré, y Fer pulsó un botón de su portátil y en la pantalla apareció una nueva diapositiva:

Directores de proyecto: Mendoza
Director Adjunto: Ben.
Jefe de proyecto: Fer, salario (65mil al año)
Jefe Adjunto: Tatiana, salario (63mil al año)
Jefe de Infraestructura: Simón, salario (62mil al año)
Analista de proyecto: Julian, salario (58mil al año)
Analista Orgánico: José, salario (56mil al año)
Analista Funcional: Lorena, salario (55mil al año)
Analista Orgánico de planificacion: Silvio, salario (49mil al año)
Analista Técnico de Funciones: Jorge, salario (50mil al año)
Programador: Daniel, salario (26 mil al año)
Programador: Marcelo, salario (26 mil al año)
Programador: Benjamín, salario (25 mil al año)
Programador: Román, salario (26 mil al año)

-Existen varios problemas en este Organigrama. El primero es salarial, el proyecto dejará de ser rentable el mes que viene si mantenemos este ritmo de imputación. El segundo problema es que necesitamos más programadores. El análisis, el diseño, los funcionales y documentación deberán estar completados y bien hechos, no hay porqué seguir con estos temas, deberían estar cerrados ya. El proyecto necesita ahora un “push” en la parte técnica, más gente programando supone recortar tiempos. Y menos gente en altos cargos supone más ganancias. – Fer expuso sus argumentos mientras señalaba en la pantalla.

-¿Y qué propones, dejar a esos vagos programadores como pollos sin cabeza, sin nadie que les mande? – Murmuró Tatiana, que era jefa adjunta pero no había dado un palo al agua en su vida. Los demás jefes asintieron. Aquello era una “opa hostil de Fer” contra sus “importantes e imprescindibles cargos”

-¿Y de dónde vas a sacar dinero para más programadores? – Murmuró José. El cual veía la ocasión de derrocar a Fer y hacerse el jefe de proyecto.

-Ya os lo he dicho, debemos aligerar el equipo de jefes y analistas; si veis el organigrama, tenemos tres jefes de proyecto y cinco analistas, ocho altos cargos, que doblan la gente que programa y desarrolla. Hay que recopilar información de qué partes están más avanzadas y prescindir de un jefe y dos analistas, así ahorramos presupuestariamente y podemos incorporar dos o tres programadores más. Ganamos músculo y ahorramos dinero.- Fer volvió a señalar los gráficos de salarios, rentabilidad y beneficios. Claramente pagando a tantos “altos cargos” el proyecto era un desmadre. A la par, la parte que “construía” el proyecto eran cuatro gatos mal pagados y por lo que sabía Fer: “desmotivados”. Esta era su propuesta, pero a Mendoza, el cual carraspeó y se movió incómodo en su asiento, seguía sin sonarle bien del todo.

Es una locura – Dijo José. El cual viendo el panorama, de repente temió por su culo.

-Imposible, mi trabajo mantiene todo en orden, Fer- Dijo Tatiana, sin ponerse colorada ni nerviosa de pura vergüenza. Hacía semanas que sólo iba a juguetear con las gráficas del proyect y un excel.

-Sin analista general ya me dirás tú – Añadió Julián, el cual llevaba dos meses con un documento que no hablaba de nada en específico.

Y así poco a poco, todos los jefes y analistas allí reunidos empezaron a protestar. “¡Cielos santo! ¿cómo iban a quitarles a ellos de en medio?, eran imprescindibles, cada uno tenía un ´pero´ y una justificación a su inmensa labor de equipo”. Se daban cuenta de la jugada de Fer. Si les sacaban del proyecto, peligraban dos cosas: su puesto de trabajo y su tranquilidad; podrían descubrir lo poco que hacían y lo que era peor, si alguien salía del proyecto estrella, podría caer en otro proyecto en el que les hiciesen trabajar de verdad. Nadie quería dejar de chupar del tarro.

 -Mira Fer, no sé qué mosca te ha picado, pero sin mis labores de dirección este proyecto se iría la mierda en dos días -Comentó Tatiana, la cual era experta en buscaminas, y tenía un Microsoft proyect con porcentajes muy importantes y unos colores corporativos.

-Toda la infraestructura de diseño y desarrollo sin mi supervisión sería un desastre – Dijo Simón muy indignado, pensando en el siguiente nivel del CundyCrush que le quedaba por pasarse.

-¿Habéis visto alguna vez un proyecto sin Analista General?….yo no – Comentó indignado Julián entre el murmullo. Él era experto en crear carpetas en Alfresco.

-Y menos aún sin orgánico- Añadió José, que no sabía qué era una “select” pero conocía la página del Marca al dedillo.

-¿Quién se encargaría de probar bien todas las cosas y documentar todo? – Dijo Lorena negando con la cabeza y abriendo los brazos como sin entender. Lorena…simplemente Lorena.

-Y planificar, controlar los procesos….eso es imprescindible – Añadió Silvio, al cual le pagaban varios miles de euros por revisar Logs y monitor de consola.

Sin hablar de que alguien tiene que controlar y dirigir el trabajo de los programadores – Dijo finalmente Jorge. Al que pagaban por hacer una reunión semanal y preguntar “¿qué tal va todo chicos?”

Fer miró a Mendoza y Ben en busca de apoyo ante tanta estupidez. Ben bajó la mirada con aire distraído y se planchó su corbata, Mendoza levantó las cejas como diciendo “tú sabrás, a mí no me mires”. Claramente la propuesta de Fer no gustaba a nadie.

-Pues señores, o hacemos algún ajuste o no podremos cumplir con el plan. – Dijo Fer abriéndose de brazos.

¿Sabes qué habría que hacer?…que los programadores trabajaran más y mejor – Dijo José dando un pequeño golpe en la mesa. A Mendoza sí le gustó aquéllo, Fer pudo ver cómo asentía.

-Exacto, nosotros trabajamos un montón, ellos deben aumentar su trabajo, deben trabajar más, debemos presionar para que no malgasten tiempo y controlar más su trabajo, hay que meter más projects de tiempo, más gráficas, excels, informes de seguimiento  y monitorizar mejor y más lo que hacen – Añadió Simón. Ahora era Ben el que parecía haber despertado y sonreía, aquella medida sí era buena joder, más project y excel y que currasen más los programadores.

-Claro está, si hace falta que trabajen horas extra que las hagan. Es lo normal en estos casos, joder – Murmuró Julián. Mendoza ahora estaba excitado. Esa gente sí sabía de reestructurar y no el paleto de Fer.

-Es mucha mejor solución…que trabajen más, más horas y por supuesto que todos rememos en la misma dirección. -Argumentó Tatiana apuntando notas en su Ipad de empresa.

 Fer no entendía nada. ¿En qué coño pensaba esa gente, en sus traseros o en el bien del proyecto?. Estaba claro que la jugada no le había salido bien, es más, le estaba saliendo jodidamente mal. Mendoza por su parte estaba eufórico, la reunión parecía por fin una reunión de verdad, de gente de empresa, ejecutivos y altos cargos, coordinándose para sacar adelante un proyecto según la normativa y estándares seguidos por la CEOE y el mundo empresarial del país.

 -¿Y el tema presupuestario?…con los salarios de jefes y analistas nos estamos comiendo el beneficio del proyecto.- Recordó Fer, el cual en aquel momento sintió un rugido intestinal amenazante.

-Pues fácil, deberíamos recortar en programadores… les damos casi todo el trabajo hecho con nuestros buenos análisis y excelentes diseños, con un par de programadores bastaría …con un par debería bastar- . Mendoza y Ben estaban a punto de tocarse de pura excitación, aquello era una buenísima idea. Joder, era muy buena medida. Esa gente sí entendía el modelo de negocio TIC.

-Eso es, ¿para qué cuatro programadores?. Podríamos dejar a dos y que esos dos curren más y mejor. Estoy convencida de que esos dos podrán hacer el trabajo de cuatro sin problemas, sólo hay que motivarlos. – Añadió Tatiana apuntando algo nuevamente en un posit rosa en su cuaderno.

Cierto, eso nos haría más proactivos – Dijo José señalando los gráficos de Fer.

-Habría menos impacto de documentación y control de versiones – Comentó Lorena, queriendo decir, “habrá menos programadores y tendré menos curro, mejor, más cuore para mí”.

La interoperabilidad estándar mejoraría un 230% – Dijo Simón, el cual miró de reojo pensando que alguien le iba a llamar gilipollas por inventarse un dato de la nada.

-De hecho, con un analista de intercorrelación departamental podríamos controlar los procesos y stats mucho mejor, ser más eficientes, dinámicos y operativos.

-Eso es, dos programadores menos y un jefe de operatividad, así yo creo que podríamos tenerlo todo en quince días- Dijo Silvio convencidísimo y preocupado porque hacía más de veinte minutos que no miraba el Marca.

-Sin duda, es la solución…evidente, y no lo que propone Fer- Dijo José.

-Gran idea – Todos comenzaron a murmurar y aplaudir, a comentar lo buenas que serían esas medidas.

-Esto me gusta más – Murmuró Ben a Mendoza, ambos asentían y sonreían.

Aquello estaba perdido. Era una orgía de egos. Fer lo veía con ojos tristes. Se había torcido su plan de reestructuración, ahora resulta que lo que sobraban eran programadores, y que lo que hacía falta era un jefe más. Mendoza sonreía, había merecido la pena no irse de puente.

 -Está bien señores – Dijo Mendoza – Haremos durante la semana unas entrevistas de seguimiento a los programadores. Hay que priorizar más esfuerzo y que trabajen horas extra durante estos días, por supuesto no remuneradas. Los trabajadores menos dispuestos abandonarán la empresa.

-Conozco gente del proyecto COBRE y en caso de tener más bajas de la previstas podríamos trasladar a Thomas del proyecto COBRE a ESTEP, es un buen programador y hace horas gratis y no se suele quejar.

-Genial, entonces ya tenemos reestructuración pensada. Reuniones de seguimiento durante toda la semana. Fer y Ben, vosotros os encargáis de esta labor, reuniros uno por uno con los programadores…hay que presionarlos para que trabajen más.

-Debemos hacer una limpia.

La reunión terminó. Todo fueron sonrisas, habían solucionado todos los problemas de la empresa. Todos parecían felices, se pasaban documentos entre ellos, discutían apuntes, ajustaban gráficas, acordaban cosas y se daban la mano. Mendoza estaba satisfecho, aquellas personas parecían competitivas y podría estar tranquilo. Su empresa no se hundiría y su proyecto Estrella saldría adelante, segurísimo. Comenzarían unas reuniones, al más puro estilo “los juegos del hambre” para determinar quién sobraba y quién no.

 

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