Juego de Tronaos: Fer

Tras un largo reposo había llegado el día, volvía al lecho de pulgas de Desembarco del Rey, es decir volvía a “Explota Consulting”, cárnica del mundo TIC. Por fin podría librarse de su mujer, sus hijos y toda la telebasura que había consumido este tiempo atrás. Volvería a su pasión, es decir, a estar sentado horas sin hacer mucho y tranquilito, y llevarse un sueldo de varios miles de euros a final de mes. Volvería a ver a Lorena, y su pronunciado y sugerente escote. Por contra, tendría que volver a lidiar con Mendoza y sus rarezas, y con esos vagos trabajadores con tendencias sindicalistas radicales (según la tv filoetarras, perroflautas y radicales antisistema).

Pero estaba preparado, algo había cambiado. Estaba dispuesto a ser mejor jefe de proyecto, a valorar todo de otra manera. Se había prometido a sí mismo que aquel proyecto estrella llegase a buen puerto (sería la primera vez en sus más de veinte años trabajando) pero lo iba a lograr esta vez. Ésta era la buena. Tenía una corazonada. No iban a cancelar el proyecto y a despedirlos a todos, no iban a modificarlo y sacarle a otro proyecto más adecuado para él, ni venderlo a otra subcontrata ajena…no señor, esta vez no, esta vez Fer “el grande” lideraría al “team” y conseguirían el “target”. Su cursillo CCC le avalaba y le llenaba de confianza ciega.

Cuando abrió la puerta y entró en la oficina, pronto empezó a llegar gente a saludarle y darle la bienvenida. Lorena en especial le dio dos fuertes besos y un abrazo “restriega pechotes” que le animó mucho más de lo que ya venía. Al final todos le rodearon y aplaudieron.

Cualquiera pensaría: ¿por qué cojones aplauden sonrientes?, si todos llevan desde que casi se caga muerto riéndose, mofándose y murmurando sobre él. Pero así funcionaba el mundo en general del postureo y mucho más el mundo TIC.

Mendoza apareció de pronto para interrumpir aquella farsa.

-¿Ya tenemos todo terminado señores, no tienen nada que hacer? – preguntó con sorna.

Nadie contestó. Los aplausos cesaron, al igual que las sonrisas y volvieron las caras largas. Cada uno volvió a su sitio a lo suyo.

-Acompáñame Fer, te tengo que poner al día. – Ni un “hola, ¿qué tal?” o “me alegro de tu vuelta”. Mendoza era así, directo al grano. Eficiente. Proactivo. Idiota. Maleducado.

Fer asintió y volvió a sentir eso, esa sensación, hacía tiempo que no la sentía. Sintió esa presión en el orto. Se cagaba…y mucho. De pronto tuvo que hacer fuerza para no defecar allí encima nuevamente, y sin querer, mientras seguía a Mendoza, se iba rascando las aletas nasales.

Entraron al despacho de Mendoza, el cual se sentó en su “trono de hierro” y Fer enfrente. Fer detectó algo en el rostro de Mendoza.

Tiene usted sacarina en el bigote Don Mendoza.

Esto….sí, sí…sacarina, claro.- Mendoza se limpió y aspiró fuerte.

-Vengo con las pilas cargadas y me gust….

-Escucha Fer- Interrumpió Mendoza-  Hemos tenido complicaciones. José lo ha hecho muy bien, tus informes sobre él eran muy acertados. Es un lameculos de primera, pero el pobre iluso se ha pensado que iba a heredar la empresa o algo así. Digamos que es un iluso lameculos con demasiadas aspiraciones. Pero ahora quiero que vuelvas a tomar las riendas – Fer asintió sonriente.

-Muchas gracias, ¿y cuáles son esas complicaciones?

Los vagos sindicalistas, como de costumbre…entre Marcelo y Dani reventaron la BD con un Script,  y gracias a Lorena pudimos recuperar todo, a pesar de que Álvaro dejó una chapuza de la hostia. Pero el problema es el cliente ….para el cliente hemos quedado marcados. Ha sido un fallo muy grave. – Mendoza tensó las mandíbulas.

-Entiendo. ¿Qué necesita de mí?…como le decía, vengo con las pilas a tope y me gust…

-Necesito recuperar la confianza del cliente – Mendoza elevó el tono de voz y se retrepó en “el trono de hierro”.

-Delo por hecho, pero voy a necesitar reestructurar el equipo y funciones. En este tiempo de baja he pensado bien en cómo tenemos todo montado… y sinceramente, creo que podríamos ser más productivos y funcionales con algunos reajustes estructurales y tal vez con …

-Sí, sí – Dijo Mendoza agitando la mano al aire -Bien pensado, pero te diré lo que haremos, Fer – Mendoza le estaba ignorando totalmente.

-Pero…yo pensé que usted quería que yo me encarg…

-Calla…y escucha. – Mendoza volvió a elevar la voz-  La siguiente entrega es en mes y medio. Quiero sorprender al cliente, demostrarle nuestro compromiso y que somos una empresa líder en el sector con numerosos “partners”…quiero tener la siguiente entrega en quince días, no en un mes y medio. – Mendoza puso sonrisa de “pillón” como queriendo decir; “wuola” aquí tienes: “boooom” estrategiaza! ¿No te lo esperabas, eh!?

-Eso….eso es prácticamente imposible. – Fer tenía suficiente experiencia para saber que no había manera de conseguir tal cosa.

-Me habías dicho que podía contar contigo para todo. – Mendoza le lanzó una mirada viperina.

-Pero…apenas llegamos a las entregas de por sí…¡y quiere adelantar prácticamente un mes la siguiente! – Fer no se dio cuenta, pero se mostró indignado. Un acto de rebeldía ante el “todopoderoso” Mendoza, desde luego.

No quiero excusas…ni quiero que me decepciones. – Mendoza supo aplacar la desfachatez de Fer. El cual se relajó un segundo antes de contestar.

-Tenemos más gente pensando, o haciendo que piensan, que gente picando código y haciendo realmente la aplicación….el análisis es deficiente, la documentación un desastre, los programadores están desmotivados….y no damos a basto….para conseguir lo que pide habría que hacer la reestructuración que le comentaba.

-Haz lo que tengas que hacer, pero quiero entregar la nueva fase en quince días. Recuperar la confianza del cliente y volver a posicionarnos bien en el sector, ¿me has entendido? – Mendoza ya estaba cansado de aquella conversación. Él sólo quería que se hiciese su voluntad y nada más, sin rechistar ni “peros”.

Haré todo lo que esté en mi mano.

-Muy bien…así me gusta…ahora ve y consíguelo. Emprende.

Fer salió contrariado del despacho. Acababa de llegar y ya tenía un lío encima. Cuando se sentó en su sitio tuvo la sensación de que no había pasado tanto tiempo sin estar allí.  Lorena le lanzó una mirada acompañada de una sonrisa cómplice. José le miró con recelo, los otros jefecillos simulaban estar muy atareados, y los vagos sindicalistas estaban enfrascados en sus monitores, como absorbidos por un agujero negro.

Apretó los dientes. Y el esfínter. Abrió un Documento Word nuevo y escribio el título: Reestructuración Proyecto ETSEP .

 

2 Comments

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  1. Interesante… ¿Cambiará Fer las cosas? ¿para bien o para mal?

    Por cierto, cito textualmente:

    “-¿Ya tenemos todo terminado señores, no tienen nada que hacer? – preguntó con sarna.”

    Ya sabemos que Mendoza es un perro rabioso, pero ¿ahora también sarnoso? 😛

    ¡Saludos!

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