Juego de Tronaos; Marcelo

A veces alguien comete un error. Es admisible para cualquiera con sentido común tener un mal día, o tal vez una mala racha. Pero en el mundo laboral las cosas funcionan a otro ritmo, visto todo con otro prisma. Puedes trabajar eficientemente, puedes resolver problemas de dimensiones épicas, tragarte, asumir y superar marrones que no te pertenecen y ser un empleado eficiente mil días, pero si un día la cagas, la sombra de la duda y la sospecha suelen aparecer de pronto. Basta otro tropiezo para situarte en el punto de mira y ser acusado de “descuidado”, “incompetente”, o simplemente dudar de tu valía.

Por supuesto, todo ésto a bajos niveles. Cuando se trata de cagadas de jefes y demás, no sólo se pasan por alto, camufladas bajo el polvo, sino que no se tratan igual ni con la misma consideración. Son “cagadasLight”, “Cagadas Zero”. Es más, hay casos aún más sangrantes, en los que cuando la caga un jefe consigue esquivar su propia mierda apuntando directamente a sus empleados o compañeros de inferior rango. Y lo triste es que esto les suele funcionar.

Esto es algo que Marcelo ya conocía del mundo laboral TIC. Que un análisis funcional hace que se entregue mal y tarde un produto…”cagada light”, no pasa nada, problemas de documentación o que el programador es un inútil y ha tardado mucho en implementar la solución. Ahora si el producto se instala bien y genera dos incidencias, eso ya es “cagada tocha”, toda la ira del equipo orgánico, managers y funcionales ha de caer sobre los malditos programadores que no dan una y jamás entregan nada bien, ni a tiempo.

Sea como fuere, los jefecillos siempre se libran y siempre que fallase algo la culpa era del programador. Allí delante del monitor de José estaban Marcelo y Dani. Ambos se miraron, aún no habían decidido si reírse o llorar, y más sabiendo cómo funcionaba aquello. Lorena la había vuelto a cagar, pero la mierda les salpicaría a ellos con toda seguridad.

-¿Lorena puedes venir un momento? – Dijo José aparentando no perder la calma. El sudor de su frente le delataba.

Lorena que estaba inmersa en un interesante artículo de “Cuore” sobre el trasero de Mario Casas, se levantó de golpe y fue al sitio de José, junto a Dani y Marcelo.

-Dime – Dijo mostrando su mejor sonrisa.

¿Me puedes explicar ésto?.– Contestó tajante José.

Miró la pantalla fijamente, arrugó la frente e hizo más pequeños sus ojos. Después miró a Dani y Marcelo…”aiuuuuda”.

-Esto…es un Script que lancé, ¿no?- Lorena aún no era consciente de su cagada, y parecía orgullosa de haber lanzado un Script ella solita.

Has reventado las tablas primarias de la aplicación, Lorena.- Sentenció José.

Pero….ese Script me lo preparó Marcelo, me lo mando él. – De pronto todos miraron a Marcelo. Lorena soltó un largo suspiro y la rojez de su cara disminuyó.

-Lorena – Dijo pausadamente Marcelo – Te mandé un Script que nos solicitó el cliente para limpiar los casos de prueba y registros insertados para los test, y te indiqué que revisaras la “Where” para asegurarte de eliminar todos los registros con “ID = 99”, más usuarios de prueba….

-Sí, sí …hice eso…abrí el Script y eliminé la “Juere” esa –

Madre mía – Murmuró Dani.

-¿Sabéis lo que eso significa? – Dijo Marcelo mirando a Lorena y a José. Ambos negaron con la cabeza.

-Si no incluyes condición para eliminar un ID, te elimina todos. Si quitaste el “Where” y lanzaste el script en producción has eliminado todos los datos que había insertado el cliente. Has reventado las tablas Lorena.

No no no…tú me dijiste que ejecutase el Script….y que quitase la condición “Güero”.

-Por favor, ¿puedes abrir el correo?. Te dije: revisa el Where, ya que tenía la condición ID de pruebas igual a 99 y el usuario de alta igual a “Test”, para que eliminase tanto los ID de prueba como los introducidos por nosotros con otro id diferente a 99. Eso es lo que te pedí, pero que incluyeses los otros usuarios que se crearon de pruebas también. En ningún punto te digo: “borra la where”.

Tardaron apenas un minuto en encontrar el mail de Marcelo, que efectivamente especificaba que la where debía eliminar los ID 99, los usuarios “Test” y cualquier otro usuario de prueba que hubiese insertado registros (esto último es lo que le dejaba a Lorena a revisar, supuestamente ella era la funcional y sabría qué usuarios habría de pruebas: Test1, Test2, PruebasFuncional, LorenaTest, Stage1TestFer….todos esos, por ejemplo).

-No me lo dejaste claro, además ¿qué te hubiese costado a ti montar la where y ya?, esto es una cagada, Marcelo.- Lorena se cruzó de brazos y negó con la cabeza

-La consulta estaba construída, sólo tenías que añadir para qué usuarios de prueba queríamos borrar los datos y tú te has cargado todas las condiciones, has lanzado un update sin “where”, sin condición contra producción…de eso no tengo yo la culpa. – “Maldita inútil de mierda” pensó Marcelo.

¿Ves José?…esto es lo que pasa por no diversificar las tareas en un “full back stage to stage”, yo no doy a basto y tengo que hacer sus tareas además – Lorena señaló despectivamente a Marcelo y Dani –  y ésto es lo que pasa, estoy desbordada y los programadores me mandan sus tareas y no puede ser. – Lorena estaba siguiendo el manual del buen trilero: balones fuera, cabeza de turco o en lenguaje más coloquial: busca algún pringado al que lanzarle tu mierda.

-¿Qué cojones dices Lorena? – José era un trepa, pero no era idiota. Tampoco era Fer, y tampoco tenía ninguna especie de fijación sexual con Lorena.

Pues que…que….esto…que…que yo soy funcional, y no tengo que lanzar Script contra producción.

-Si que tienes, porque sólo tú tienes permisos, y además eres la encargada de las pruebas.

-Pero …pero si me dan mal el Script, yo no puedo hacer nada, es culpa del Script que estaba mal formado.- “Tu cerebro sí que está mal formado” Pensó Marcelo, que aún seguía alucinando.

-Te lo dieron hecho, sólo tenías que añadir una puta condición…no borrar todas.

-Estoy sobrepasada con el funcional, no doy a basto, y no puedo hacer todo yo sola.

-¿Funcional dices? – José parecía irritado – y dime…¿cómo lo llevas?…lo quiero ver. Ahora.

Pues….pues….– Lorena había llegado a un recodo de su propio laberinto que no tenía salida. ¿Qué iba a enseñar? Tres páginas de word que eran un vago indice desacertado y tres pantallazos incrustados con colorines. Se encontraba sin salida, pero una vez más la suerte le sonrió.

De pronto un grito atronador les hizo callarse. Todos miraron al despacho de Mendoza, el cual estaba con el teléfono en la mano y rojo de ira. Había recibido sin duda la llamada del cliente quejándose de la “cagada del mes”. Despacio, muy despacio, sus ojos fríos y sin vida como los de un tiburón miraron hacia donde estaban ellos.

Todos observaron cómo su vena en el cuello se iba hinchando poco a poco. Cuando colgó, arrojó vigorosamente el móvil contra el suelo, con todas sus fuerzas. El estallido llamó la atención del resto de la oficina. Su caro móvil de mil euros explotó: pantalla por un lado, batería por otro, y tripas con circuitos integrados quedaron esparcidas por todo su despacho.

Salió lentamente del despacho. Señaló a José y a Lorena con el dedo, y luego con ese mismo índice lo movió hacia él, indicando que fuesen a su despacho de inmediato.

Ambos se levantaron y fueron rápidamente al encuentro de Mendoza. Parecían perritos con el rabo entre las piernas, corriendo hacia su amo sabedores de que habían obrado mal. Dani miró a Marcelo y le dijo:

-A ver, ¿a cuál de nosotros le cargan el muerto?

 

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