Juego de Tronaos: Mendoza

Si algo le irritaba a Mendoza era no poder ejecutar a su plena voluntad sus deseos y caprichos. Era el mandamás de la empresa, pero no era el único mandamás. Billy, su socio mayoritario y con un número de acciones similares, era el que ejercía de correa y bozal de Mendoza y le intentaba calmar en sus momentos de más ira. Para Mendoza Billy era un auténtico aguafiestas, un pesado y aburrido tocapelotas, pero eso sí, con un trasero de diez y unos ojos azul claro que parecían dos perlas turquesas…lástima que Mendoza nunca mezclase amor y trabajo. Aquel lunes le tocaba contenerse, pero no iba a dejar pasar la ocasión de demostrar que Mendoza seguía siendo el Rey. Así que allí estaba, en la maldita sala Minerva, con el empleado más problemático y molesto que había tenido en mucho tiempo.

-Siéntate.- Ordenó a Marcelo, para proseguir de inmediato – lo primero que quiero que sepas es que si por mi fuese estabas en la puta calle ya.-

¿Cómo? – No es lo que Marcelo esperaba oír. A Mendoza le encantaba esa sensación, ahora mismo Marcelo no sabía por dónde iban los tiros.

-Billy.

-¿Qué tiene que ver Billy en todo ésto? – Mejor, cuanto más perdido, mejor.

-Ha frenado tu despido…el cual, como te imaginarás, era inminente. – Mendoza carraspeó.

-Bueno, sólo puedo decir que dentro de mi horario laboral lo he intentado hacer lo mejor posible….he cumplido con todo lo que me habéis mandado, y las horas extra son voluntarias así que .. – Marcelo fue bruscamente interrumpido.

Déjate de hostias…no te vamos a despedir…por ahora. El tocapelotas de Billy dice que es mal momento, con la marcha de activos como Álvaro y la baja de Fer, no podemos permitirnos el lujo de prescindir de más recursos. Y ahora el proyecto entra en una etapa más tranquila…digamos que has tenido suerte.

¿Y cómo se supone que tengo que encajar todo ésto?. Queréis que trabaje horas gratis, y quitarme vacaciones, me niego pero hago mi trabajo, ahora resulta que quieres despedirme pero no puedes….¿a qué viene esta reunión?

-Viene a que yo no te quiero aquí. Viene a que te vayas buscando otro trabajo. Por desgracia para mí, y suerte para ti, no puedo ir en contra de Billy, pero sí que puedes irte por voluntad propia. Así que comienza a buscar otra cosa.

¿Es una amenaza?

-Tómatelo como un consejo – Para los intereses económicos de Mendoza era mejor que Marcelo se marchase. Si tenían que despedirlo habría que pagarle algo de indemnización….aunque bueno, siempre podría intentar alguna triquiñuela o engañifa para ahorrarse algo en el finiquito, era práctica común desde las cárnicas más cutres hasta las multinacionales más prestigiosas.

-Yo tengo contrato, está claro que no estoy de acuerdo ni cómodo con las condiciones que estáis tratando de imponer, pero hago mi trabajo, por el que me pagáis, y aislando ese punto, estoy bien. Si queréis despedirme por no trabajar gratis es cosa vuestra – Marcelo se ahorró indicar además, la ilegalidad de todo aquello, así como amenazas veladas y reuniones gestapo como la que se estaba produciendo ahora mismo que eran igual de irregulares.

-Es parte de tus obligaciones, si la empresa requiere de un sobreesfuerzo tú debes prestárselo. – Mendoza seguía obcecado.

-No, sabes que no es así. Es voluntario, puedo o no aceptarlo. O como mínimo debatirlo o discutirlo. – Mendoza comenzó a reírse.

-Discutirlo dices…¿Quién te has creído? – Cambió su expresión de pronto tomando un tono serio y tenso.

-Nadie, un trabajador que tiene derechos y hace uso de ellos.

-Lár…ga..te de mi vista y ve buscándote un trabajo – Maldita escoria, pensó Mendoza.

-Ya tengo uno.

Marcelo se levantó y no miró a Mendoza, pero sí que pudo oír antes de cerrar la puerta cómo éste le decía  “no por mucho tiempo”. El todopoderoso Mendoza, señor de “Explota Consulting SA” desafiado por un mequetrefe, un simple empleado, un joven sin experiencia en el sector, sin ningún tipo de conocimiento del mundo de dirección y gestión de empresas, sin ideas de cómo funcionaba aquello a altas esfera…pero con un defecto, un defecto corregido en muchos trabajadores, un feo defecto que aún no estaba subsanado en la mente de algunos; tenía conciencia laboral, y conocía mínimamente sus derechos, y lo que era peor…no parecía tener miedo.

El resto de trabajadores no tenía aquellos tres puntos tan claros, por eso eran fáciles de domar, de romper y doblegar. Si no fuera por Billy aquella reunión habría sido diferente. Mendoza fantaseaba con cómo habría sido: entraba  Marcelo y él le daba el finiquito (arreglado para que fuese el menos posible, quizás con algún “error” intencionado que menguase la cuantía de éste) y Marcelo  llorando, despojado de su única fuente de ingresos, aquel joven entonces se daría cuenta de que no tenía trabajo, y había sido humillantemente despedido, y entonces seguro que pedía clemencia, perdón y haría examen de conciencia; se daría cuenta de que debería haber protestado menos y trabajado más (como debían hacer todos los trabajadores). En la mente de Mendoza, aparecía un destrozado Marcelo enjutado en lágrimas pidiendo una oportunidad y admitiendo sus errores.

Mendoza agitó la cabeza, se estaba excitando ante aquella perspectiva. Salió de la pomposa “sala Minerva” y se fue a su despacho a preparar un capuchino, necesitaba relajarse un poco. Para colmo esa tarde tenía consulta en la clínica privada para la revisión de su herpes genital y aquello le exasperaba más que ninguna otra cosa. Quizás después se pasaría por el club de campo y daría una vuelta por la sauna, eso era de lo poco que conseguía relajarle.

Justo cuando iba a sorber su capuchino recién preparado sonó el móvil. Eso también le crispaba, odiaba las interrupciones cuando tomaba café. Miró la pantalla del móvil….era el cagón de Fer, o como los empleados le llamaban: “Mister Zuru”.

-¿Qué tal Fer? ¿No deberías estar descansando?

-Hola Don Mendoza, era para preguntarle qué tal iban las cosas, en breve tendré el alta y quisiera…

-No tienes porqué preocuparte, José lo está manejando todo más que bien, es muy eficiente. – Le interrumpió Mendoza, su puto capuchino se estaba enfriando.

-Pero…

-Olvídate del trabajo por unos días, descansa y vuelve recuperado; te vamos a necesitar bien, a tope  y sin gilipolleces de hurgarte la nariz o ir a cagar cada media hora, ¿vale?

-Don Mendoza por favor…yo no…ya bastante vergüenza pasé en su….

-Tengo una reunión importante Fer, déjalo de verdad, recupérate y nos vemos pronto.

-Don Mendo…

Mendoza colgó sin más. Su capuchino se había jodido. ¿Es que nadie le iba a dejar dirigir aquella empresa tranquilo?, ¿no había ningún empleado competente en su plantilla?. Arrojó el capuchino a la papelera, enfadado y con tan mala suerte que le salpicó en su cara camisa de Hugo Boss. Lanzó un grito y dio un golpe en la mesa. Aquella semana había empezado mal, pero no sabía que acabaría aún peor. Sólo se preguntaba por qué estaba rodeado de idiotas, de incompetentes ¿Acaso ninguno daba la talla en aquella empresa?, estaba claro que sólo uno: él, Mendoza.

5 Comments

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  1. ¡Me tienes enganchado a la historia de ExplotaConsulting! ¡Sigue así!

  2. Se me saltan las lágrimas leyendo este blog, imaginando a esos valientes que luchan con la esperanza de hacer valer sus (pocos) derechos en este teatro de país. Yo soy de los que se dieron por vencidos e hicieron las maletas y también lejos de casa me he encontrado con la misma fauna de empresaurios y demás, con la diferencia de que en España los velocirraptores campan libres a sus anchas mientras que aquì arriba aún llevan el bozal puesto…

    • Me alegro que te guste! La opción de ir a trabajar al extranjero siempre está ahí, sin duda debe ser duro, y seguro que tb hay fauna variopinta pero seguro que más controlada (que no hagan básicamente lo que les apetezca saltándose leyes y derechos laborales), pero como bien dices, aquí mandan ellos y tienen toda la protección del sistema para perpetrar todas las perrerías que nos quieran hacer, y mientras la mayoría de los curritos no solo pasan del tema, sino que bailan el agua a los de arriba y siempre tragan con todo…

      El borregismo en las oficinas esta a la orden del día. Siempre habrá lobos, depende de los borregos ser dóciles o unirse para resistir al lobo. En España la gran mayoría están ya perdidos “que le vamos hacer, las cosas así, yo no puedo cambiar nada” murmuran en las horas del café y los viernes tomando unas cervezas.

      Gracias por tu comentario, espero que te gusten los siguientes post!

      • El blog nos encanta a toda la familia! Aunque algunos currantes nos marchamos también llegan empresarios de fuera (como un antiguo jefe, impresionado sin duda de conocer a un auténtico padefus hispánicus) dispuestos a probar suerte en padefolandia (marca España) y reirse en nuestra cara…

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