Juego de Tronaos: Marcelo.

La semana había llegado a su ecuador, y aquel miércoles Marcelo estaba más desanimado que nunca. Mendoza no paraba de mirar desde su despacho y Fer no había hecho más que presionarles durante toda la semana. Aquel miércoles era un día importante: se iba a proceder a la implantación de la primera fase del proyecto. El objetivo era implantar el proyecto y que el cliente pudiese verlo, probarlo y tener una primera visión de cómo ib a a funcionar, aunque fuese sólo un entorno de desarrollo y con datos ficticios para probar.
Fer, el cual llevaba media hora en los baños, había encargado esta labor a Lorena. Lorena había pasado un martes agobiada, probando todo y bastante estresada. Consciente de que su ineptitud podría quedar al descubierto. Sola y sin ningún currito al que cargar el muerto, se había desplazado a las oficinas del cliente para instalar, compilar y ejecutar las pruebas de la primera fase. Algo relativamente sencillo para cualquier persona mínimamente competente.A las nueve de la mañana Lorena se despidió del equipo, bajó a tomar un taxi y salió hacia las oficinas del cliente. Marcelo pudo ver cómo se despedía entre risas de Fer.

– Ánimo y tranquila que todo sale bien seguro, llámame cuando lo tengas todo, ¿Ok?. – Dijo Fer mientras le posaba la mano en el hombro. Según las estimaciones que le habían dado, en dos o tres horas debería estar todo.
– Gracias, recuerda a los chicos que estén atentos por si necesito algo – Apuntó Lorena.
– No necesitas nada…salta a la vista – Sonrisas de los dos. La de Lorena algo más forzada.

En cierto aspecto a Marcelo le repugnaba tener que ver aquel flirteo todos los días. Fer se quedó observando (con cierto descaro) cómo se marchaba Lorena, al mismo tiempo que su dedo índice profundizaba en una de sus fosas nasales. Era asqueroso.
A eso de las diez de la mañana Lorena comenzó a llamar desde el Cliente. Primero a Álvaro. Por lo visto no era capaz de descomprimir el código correctamente y ejecutarlo. Tenía problemas de permisos que no sabía resolver. Cuando colgó, volvió a llamar a los diez minutos. Al compilar le salía una “especie de errores” que no entendía. No había establecido la conexión con la base de datos y no reconocía ningún paquete ni procedimiento. Veinte minutos más tarde volvió a llamar, esta vez a Daniel, encargado de la interfaz gráfica. Según Lorena “no veía nada”. No había abierto los puertos, ni desplegado el servidor de aplicaciones. Las llamadas se repitieron durante toda la mañana. A eso de las cuatro de la tarde había conseguido levantar la base de datos, los procesos y la página web.
Fer por su parte se dirigió a los empleados. No entendía qué pasaba, en principio era un trabajo fácil de dos o tres horas como mucho. Así que llamo a Lorena en videoconferencia junto con todos los demás. Marcelo entró el último al despacho, justo cuando conectaba con Lorena.

– ¿Buenas, qué tal Lorena, ya tenemos el proyecto instalado? – Comentó Fer.
– Parece que sí, había problemas pero los he resuelto – Mejor dicho “te los han resuelto, paso a paso, vía telefónica” pensó Marcelo.
¿Qué nos queda entonces? – Preguntó Fer mientras se recostaba en su asiento.
– Las pruebas unitarias y test de procesos.Voy a necesitar la ayuda de Marcelo para ésto.
– ¿Lo probaste todo bien ayer verdad? – Contestó Marcelo, el cual ya sabía de qué pie cojeaba Lorena: la estupidez supina.
– Está probado al 100%. Miré el Excel que dejó Álvaro y todas las casillas estaban verdes jejejeje- Lorena parecía alegre y contenta de haber realizado un grandísimo trabajo.
– Buena noticia por fin – Dijo Fer, y junto a Lorena ambos rieron.
– Te lo digo porque parte de las pruebas y verificaciones incluyen que revises el código del proceso para asegurarte de que estuviese acorde al funcional que diseñaste tú misma. No sólo comprobar el Excel que te generamos Álvaro y yo- Lorena palideció al oír a Marcelo.
– Sí…. lo revisé…creo. – No parecía muy convencida cuando nos contestó. Más bien parecía lo que realmente era. Sólo había mirado el Excel de las pruebas realizadas por Álvaro y Marcelo y que las casillas fuesen “de color verde”. Ella realmente no había probado nada.
– ¿Revisaste también los scripts de carga de datos? – Añadió Alvaro.
– ¿Qué scripts?
– Para las pruebas nosotros usamos unos scripts con unos datos ficticios pero formalizados, para que cargue todo correctamente, campos numéricos, caracteres, alfanuméricos… – Marcelo intentó explicarse.
– No sé de qué me hablas. Yo miré vuestros Excel de las pruebas y estaban en verde. – Lorena definitivamente no tenía ni jodida idea de qué hacía allí, ni por qué Dios la había puesto en este mundo. El mundo para ella era precisamente eso, colores….una combinación de colores, formas y sonidos.
– Unos scripts para meter datos para probar, es decir nombre, teléfono, direcciones, empresas…datos….para luego ejecutar el proceso con esos datos. – Añadió Alvaro.
– Ah creo que sí, sí…sí, usé unos scripts para el proceso. ¡Me los creé yo! – Dijo con cierto orgullo Lorena.
– ¿Y fueron bien las pruebas de carga con tus scripts?- Preguntó Fer, el cual andaba más perdido aún que la propia Lorena.
– Estooo…sí sí, claro que sí – Volvía a dudar. Mentía una vez más.
– Ok, pues es lo que quedaría. Carga los scripts y haz las pruebas finales, en media hora lo puedes tener fácilmente – Contestó Marcelo.
– Perfecto chicos, cualquier duda os llamo.

Marcelo volvió a su sitio con la sensación de que Lorena no tenía ni idea de lo que estaba haciendo. Tras una mañana en la que había llamado más de veinte veces (Confirmed by my memory). A Lorena sólo le faltaba probar con datos todo lo que ya había instalado, compilado y desplegado.

No habían pasado ni diez minutos desde la reunión cuando Lorena llamó a Marcelo.

¡Esto está petando! ¡No funciona! Algo debe estar mal o lo habéis hecho mal – El tono de voz de Lorena denotaba cierto nerviosismo, aunque también tintes de enfado.
– ¿Has probado con nuestros scripts o los tuyos?
– Los míos, pero da muchos errores y no escribe casi nada en el Log.
– Mándamelos y los revisamos.
– Pásame con Fer – Solicitó Lorena de manera tajante. Marcelo entrego el teléfono a Fer.
¿Qué pasa? – Fer se agarró el cinturón e intentó subirse los pantalones mientras tomaba el teléfono.
– Esto no funciona, los chicos han tenido que hacer algo mal, la han cagado seguro, asegúrate de que revisen lo que les voy a mandar.
– Ok, mándamelo y te llamamos ahora.

Fer se sentó junto a Marcelo y Álvaro. En un minuto Lorena envió sus ficheros de prueba. Marcelo alucinó al abrir los ficheros de “datosPruebaTestLorena.sql”. Los ficheros estaban vacíos. Álvaro miró a Marcelo. Ambos no pudieron reprimir una sonrisa y pensar lo mismo.

– ¿Qué sucede?- Preguntó Fer.
– Nada, no sucede nada. Solamente que los ficheros con los que ha estado probando estos días están vacíos. No los habrá revisado….- Dijo Marcelo, cansado del día que les estaba dando Lorena. Total, para luego llevarse ella el mérito de la implantación.
– ¿Y qué hacemos para solucionarlo? Lorena necesita vuestro apoyo – “Claro y yo necesito vacaciones y jornada de verano” pensó Marcelo.
– Le mandamos nuestros ficheros de prueba y que los use. Es una tontería, es sólo cargarlos y lanzar la job.
– Daos prisa por favor, máxima prioridad chicos.

Marcelo y Álvaro mandaron los scripts de pruebas a Lorena, y le avisaron por teléfono, recordándole cómo hacer las cargas correctamente. (Los que no entendéis de informática, cargar un Script en base de datos y lanzar un Job es básicamente pulsar dos botones). Tuvo que pasar casi media hora hasta que Lorena consiguió ejecutar todo y cargar los datos sin errores con los ficheros nuevos que le enviaron. Llamó muy contenta diciendo “que ya lo tenia y lo había conseguido”. Sólo le quedaba la última parte de la prueba, entrar a la web y testear todas las opciones del menú.
Eran las cinco de la tarde ya , faltaba media hora para salir, y el cliente a las seis cerraba, así que Lorena tenía tiempo de sobra para comprobarlo. Al final iba a escapar de aquello airosamente. O eso parecía. A los veinte minutos Lorena volvió a llamar (por vigesimooctava vez), otra vez para una videoconferencia en el despacho, algo no estaba funcionando bien.

– Bueno chicos, tenemos problemas, y el cliente se está impacientando – Dijo Lorena pálida nada más empezar la videoconferencia.
– ¿Qué sucede? – Preguntó Fer.
– No funciona nada, ninguna opción hace nada, no carga datos….no funciona nada. Esto es una basura. – Lorena definitivamente estaba enfadada.
– Bueno bueno, tranquila Lorena – Fer se agitó en su asiento. Se había comprometido con Mendoza a implantar todo hoy mismo. Y el tiempo se agotaba.
– ¿Revisaste el código de los paquetes, que fueran acordes al funcional? – Dijo Marcelo. Era la misma pregunta que le había hecho hacía un rato. Podría considerarse de mala educación, volver a preguntar lo mismo, como tomándola por idiota. El problema es que Marcelo sabía que en efecto, ella lo era.
– Creo que sí, lo miré bien….creo.
– Mándame el código que has llevado a implantar, anda – Marcelo estaba hasta la polla. Su hora de salida era en diez minutos y no quería trabajar ni uno de más gratis.

Fer, Álvaro y Marcelo salieron del despacho y se sentaron juntos en el PC de este último. Lorena envió el código y nada más abrirlo Marcelo supo lo que había pasado. La muy inútil de Lorena no había actualizado el repositorio (svn) con lo cual no había llevado la última versión del código desarrollado. De hecho, comparó las versiones y hacía meses que Lorena no actualizaba ni revisaba el código. Grande Lorena.
Rápidamente Marcelo actualizó el SVN nuevamente y le mandó la versión correcta a Lorena. Tras veinte minutos, Lorena volvió a llamarles.

– ¡Ya está todo chicos! ¡Todo funciona bien por fin! – Dijo muy alegre.
– Estupendo Lorena, enhorabuena, has realizado una gran labor en el cliente – Fer parecía excitado (en muchos aspectos).
– La siguiente vez asegúrate de probar con ficheros reales y de actualizar el código que se despliega….entre otras cosas – Dijo Marcelo.
– Bueno han sido dos tonterías….cerrará los ficheros sin guardar, por eso estaban vacíos y lo de la versión del código…no sé…se me olvidaría actualizarlo esta semana – Y estos meses, pensó Marcelo.
– Lo importante es que Lorena ha tenido éxito. Ha sido estupendo, una gran labor, una magnífica …bla bla bla….- Marcelo desconecto

Tras un rato de halagos entre Fer y Lorena salieron todos de la reunión. Eran casi las seis. Mientras Marcelo recogía sus cosas pudo ver cómo Fer y Mendoza hablaban de la implantación. “Lorena ha estado genial a pesar de los problemas, gracias a ella lo tenemos todo bien, ha respondido muy bien, y el cliente ya puede probar mañana”. Fer estaba eufórico, y Mendoza algo más relajado, aunque aun así nos miró a todos los empleados de reojo cuando nos íbamos. Sabíamos que odiaba que nos fuésemos a nuestra hora.
De camino al metro Marcelo reflexionaba sobre Lorena: No sabe hacer nada, ha tenido que hacer treinta llamadas y varias videoconferencias, todo lo que ha hecho ha sido guiada paso a paso, ha llevado scripts de prueba vacíos, código desactualizado, no ha revisado sus propios funcionales y aun así, a ojos de Fer y Mendoza: “Ella había realizado un gran trabajo”. Marcelo sintió ganas de vomitar nuevamente ante ésto. Así era el mundo laboral. Lleno de idiotas como Fer, incompetentes como Lorena y gente sin escrúpulos como Mendoza. Y los que realmente trabajan de verdad, siempre están en la sombra, siempre en lo más bajo, trabajando de verdad, ganando miserias y dando las gracias. Durante el resto del día Marcelo experimentó un brote importante del Síndrome del Jardinero Ausente.

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