El “Engañao”

A raíz del artículo anterior de “La Secta” deberíamos puntualizar más el papel que sufren o adoptan algunos trabajadores. Yo los llamo los “engañaos y son aquellos que se creen algo más de lo que son, o simplemente que les cuelan el cuento y les someten, curran a destajo y baratito, y para colmo son sumamente felices y conformistas con su puesto de trabajo.

A pesar de ganar ochocientos euros al mes (no es broma) se enfundan todos los días un traje de varios cientos de euros, se ajustan su corbata y llegan a su jornada laboral la cual ya saben de antemano que oscilara entre 12 horas y lo que le salga de la punta a su gerente correspondiente.

Sonríen contentos, están en la cima, lo han logrado, después de ocho años para matricularse en la carrera y tener un bonito diploma ya tienen curro, y que curro!! En las oficinas de TiExplotToITO una importantísima multinacional, con clientes de primer nivel y unos partnes ejecutivos de alto Standing. Y que oficinas!!  en una importante torre empresarial, rodeados de opulencia, en un buen barrio, todo gente guapa, con muchos “after work” donde poder compadrear con otros “engañaos”, con una office moderna de colores corporativos para comer, y el gerente que es un tío enrollado les ha puesto una nespreso de capsulas (Eso si las capsulas se las descuentan del sueldo). Su vida después es como un cuento de hadas. Mientras va a currar en metro se repite “este año hemos crecido un ocho por ciento” pero en verdad su salario no ha crecido nada en los tres años que lleva en la empresa. Esto es un engañao.

Se cuelga del cuello su flamante tarjeta de acceso a la empresa, que pende de un bonito cordón corporativo con los colores de su oficina. Accede como en las películas que nos muestran a esos brokers de Wall Street, pasa la tarjeta por un lector con colorines, pulsa su código secreto y saluda al segurata (el engañao suele mirar con cierto recelo al segurata, incluso con desprecio, pensando “puto looser” yo sin embargo estoy en la elite…repiro; ochocientos euros por setenta horas semanales).

Cuando se sienta en su mesa arranca su potente ordenador y orgulloso comprueba lo rápido que va. Olvida que no es ni su mesa, ni su ordenador, pero él se siente parte de todo esa farándula. Llega su gerente y le da una palmada en la espalda “ya me han dicho que ayer cenasteis otra vez pizza en la oficina y salisteis a las doce de la noche” el engañao sonríe y compadrea con su jefe, aquel que gana cinco veces más que el, curra un 99% menos que el y que le exprime y explota topo cuanto puede. El gerente le recuerda que no pase la factura del taxi de la noche anterior a la empresa, que ya sabe que eso no es política de empresa, y de paso le da un pequeño toque “dejasteis esto que parecía una pocilga con tantas migas de la pizza”. El engañao sabe que es un hombre de empresa, y acepta la regañina, es mas se compromete a ser mas eficiente.

Cuando alguien le dice al engañao la mierda de vida que tiene y le hace ver cuan pringao y gilipoyas es,  el engañao sonríe para sus adentros y piensa “puto looses, que sabrá, yo estoy en una empresa líder en mi sector” (recuerdo, por ochocientos euros trabajando setenta horas semanales)

El engañao nunca se queja de su situación, de trabajar tanto, de no tener una mínima compensación ni vacaciones, el cree eternamente que su duro trabajo será recompensando algún día, cuando la empresa vaya mejor, y que algún día le dejaran subir, ascender, a jefe, gerente, vicepresidente…los mas ilusos incluso fantasean con ser accionistas y presidentes, son los denominados “engañaos” deluxe.

La gran verdad de todo esto se le presenta al engañao a modo “sopapo de cruda realidad”. Esto quiere decir, que mientras todo va bien, el engañado curra a destajo, feliz y creyéndose alguien. Eso sí, tras horas y horas regaladas a la empresa, canas, entradas prominentes, barriga en aumento, un deterioro de salud y de relaciones humanas (con personas fuera de la empresa),  si a la empresa le viene una mala época y tiene que despedir nunca hará distinción, incluso normalmente suelen ser los más engañaos los primeros en ser despedidos. Es otra característica de los engañaos, creen que van a heredar la empresa, que son imprescindibles y que nunca les despedirán (a ellos no, no son unos “looser”), pero la realidad les suele abofetear, y han sido cientos los engañados que han recibido el revés.

Algunos engañaos después de tal ostia despiertan o cambian su modo de enfocar el trabajo dentro de la vida humana, otros simplemente buscan otra secta de la cual formar parte y esperan a que continúe el circo.

6 Comments

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  1. “Enganaos” que putos loosers. Eso a mi nunca me pasará, porque sí soy imprescindible. Eso sí, cuando me echaron no fue la misma situación, la empresa me hizo un favor para que siguiese creciendo en otras empresas.

  2. “Enganaos” que putos loosers. Eso a mi nunca me pasará, porque sí soy imprescindible. Eso sí, cuando me echaron no fue la misma situación, la empresa me hizo un favor para que siguiese creciendo en otras empresas.

  3. Conozco a un puñao de estos seres. Tienen el culo como la bandera de Japón y encima parece que les gusta.

  4. Cada uno quema su vida como prefiere…

  5. Cada día más y más se unen a este selecto club de “engañaos”

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